Desigualdad territorial en Chile: lo dijo la OCDE
La desigualdad territorial es producto de estructuras sociales y de reglas formales e informales que interactúan, perpetuando las diferencias. Esto implica que tanto en Chile como a nivel global, el destino de las personas no depende de sus capacidades y esfuerzo, sino que muchas veces está determinado por el lugar donde se nace.

Hace unos días conocimos los resultados a través de la prensa de dos análisis desarrollados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) uno de  segregación urbana, que señala que Santiago de Chile es la ciudad más desigual, de 30 ciudades evaluadas del mundo, y el primer informe de la política nacional urbana, que arrojó reveladores índices sobre desigualdad en las 26 principales ciudades del país. Esto, en ámbitos como la vivienda, la pobreza, la densidad habitacional y el acceso a áreas verdes.

Entre los antecedentes, la OCDE señala el alto grado de urbanización en Chile: el 89%de la población vive en ciudades y se proyecta que para 2025, el 91% de los chilenos resida en una urbe. Muestra que, a pesar de que el país ha logrado reducir la vulnerabilidad, la pobreza urbana experimenta una expansión preocupante en 20 de las 26 principales ciudades chilenas. Linares aparece como la ciudad con el mayor nivel de pobreza urbana: supera el 27% de población que vive en esa situación. Le siguen Ovalle y Temuco. Por el contrario, Antofagasta, Punta Arenas y Calama muestran los menores índices (menos de 10%). Pero la ciudad que más crece en pobreza urbana es Curicó: sobre 110% de aumento. Mientras, la que más reduce su población urbana vulnerable es Arica (cerca de -40%).

El informe de la OCDE también aborda aspectos demográficos: muestra al Gran Valparaíso como la metrópoli chilena que más crece en población. Le siguen el Gran Santiago y el Gran Concepción. Al considerar las ciudades medias, lideran Puerto Montt, Coquimbo-La Serena y Copiapó. Esto muestra que son las urbes intermedias las que concentran el mayor aumento general.

Si se trata de viviendas, San Antonio encabeza la lista: tiene 400 inmuebles por cada 1.000 habitantes. La que menos tiene es Antofagasta, con 250 por cada 1.000 personas. El proceso de crecimiento en viviendas lo lidera Melipilla, con un 30% de aumento. En propiedades sociales es Curicó la que encabeza, con cerca de 40% de viviendas sociales por cada 1.000 habitantes.

Estas cifras evidencian que la desigualdad territorial es producto de estructuras sociales y de reglas formales e informales que interactúan, perpetuando las diferencias. Esto implica que tanto en Chile como a nivel global, el destino de las personas no depende de sus capacidades y esfuerzo, sino que muchas veces está determinado por el lugar donde se nace.

La desigualdad territorial es la ausencia de cohesión territorial, siendo esta última una condición a través de la cual los territorios expresan su potencial de desarrollo y ninguno queda persistentemente marginalizado, posibilitando que las personas, independiente del lugar donde nazcan o vivan, tengan las mismas oportunidades de desarrollo.

Los resultados de estos estudios, así como otros, nos muestran lo necesario que es poner en la agenda pública el tema de la desigualdad territorial y buscar generar políticas de cohesión social en Chile que apunten a desarrollar verdaderas oportunidades, entendiendo que los territorios dentro de un país son diversos y, por tanto, deberán implementarse políticas diferenciadas. Lo importante es que éstas promuevan sus potenciales y generen las posibilidades y opciones para hacerlo.

En este año de elección presidencial y aprovechando que se “nos vino marzo” no perdamos la oportunidad de incluir esta mirada para efectivamente transformar Chile y hacerlo un país más inclusivo en cada uno de sus territorios.

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Fuente de fotografía: El Ciudadano

Danae Mlynarz