Sobre  #LibrosSinIVA y su beneficio social

La discusión  en torno a la eliminación del IVA al libro tiene adherentes y detractores. Uno de los principales argumentos de estos últimos dice relación con el carácter “regresivo” de una medida de este tipo, o sea, que  beneficiaría más a aquellas familias de mayores ingresos. Adicionalmente, se argumenta que dicha disminución tributaria no se vería necesariamente traducida en una disminución de precios, y que por lo tanto lo único que conseguiría su implementación  sería transferir recursos desde las arcas fiscales a la industria editorial. Un último argumento  sugiere, razonablemente,  que la disminución  del IVA al libro no sería la medida más eficiente desde el punto de vista social en un contexto de varios bienes a los cuales se podría reducir el impuesto.

Dichos argumentos son a lo menos cuestionables desde una perspectiva teórica y empírica.

El IVA es un impuesto regresivo por cuanto las familias de cada vez menores ingresos destinan  proporciones cada vez mayores de estos a consumo, entonces el componente regresivo no es el valor agregado del consumo de bienes, sino la proporción del ingreso destinada ha dicho consumo.  En este sentido que las familias de mayores ingresos consuman más libros no es nada sorprendente, de seguro consumen más de casi todos los bienes. Lo relevante es saber qué proporción de sus ingresos destinan al consumo de libros, y en este sentido se hace altamente improbable que dicho consumo sea tantas veces mayor a como es su diferencia de ingresos. Dicho de otra manera, el diferencial de ingresos entre familias es tan alto que se hace poco verosímil creer que dicho diferencial es mayor en el consumo de libros. Cifras aproximadas para 2012 sugieren que el 10% más pobre de la población posee ingresos de hasta $215.000 y que el 10% más rico posee ingresos sobre los $2.501.000, entonces el argumento expuesto por los detractores a la eliminación del IVA tendría sentido solo si las familias de mayores ingresos consumieran a lo menos 12 veces más libros que las más pobres. Esta relación entre deciles de ingreso entrega diversos valores de contraste  los cuales hacen suponer que la realidad del consumo de libros va en otra dirección a estos diferenciales. En consecuencia, la eliminación del IVA al libro sería una medida “progresiva” desde el punto de vista distributivo.

Respecto del segundo argumento, para que el precio del  libro se mantuviera inalterable, la elasticidad precio de la demanda por dicho bien debiera ser perfectamente inelástica, es decir que a cualquier precio las personas consumirían la misma cantidad del bien. De más está decir que esto está lejos de ser observable en nuestro país. El consumo de  libros muestra estacionalidades, y no sería difícil mostrar que dichas estacionalidades tendrían correlación con el nivel de ingresos de las personas.

El tercer argumento parece más atendible suponiendo que la política fiscal juega un rol activo en la distribución del ingreso. No obstante, el consumo de libros, así como el de un puñado de otros bienes, genera externalidades positivas, lo que hace que su consumo sea subóptimo desde la  perspectiva del beneficio social. En este sentido generar incentivos a su mayor consumo implicarían una corrección deseable  a dicha falla de mercado, cuestión que no es manifiesta para el consumo de cualquier bien.

La reducción del IVA, entonces, sería razonable y pertinente desde un enfoque social y representaría un paso incremental para aumentar el consumo de libros. Adicionalmente, podría incentivar  la industria editorial, industria en la que existen enormes economías de escala, y de esta forma generar un círculo virtuoso en el que los precios podrían continuar cayendo.

Finalmente,  si pensáramos en un IVA diferenciado , esto es un impuesto menor al actual, y no en una eliminación absoluta de este, el mayor consumo podría generar incluso mayores retornos tributarios a los actuales, los que permitirían incentivar otras actividades y así no hacer rivalizar recursos fiscales.

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Foto: Fellowsisters / Licencia CC

Alberto Gil Lajaña