#Cultura

¿Por qué no adhiero a la campaña #LibrosSinIVA?

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Hace pocos días se lanzó la campaña ciudadana Libros sin IVA, que como su nombre indica apunta a que los libros tengan un tratamiento tributario diferenciado en Chile. En su grupo gestor tengo varios buenos amigos, por eso me alegro que en escaso tiempo haya superado (al momento de escribir estas líneas) las 30 mil firmas. Si tú compartes los principios del manifiesto que fundamenta esta iniciativa, sugiero te sumes a ella.

Antes, eso sí, te invito a que conozcas las razones por las que no adhiero a esta campaña, porque aunque logre su objetivo (eliminar el IVA al libro), no creo tenga impacto significativo en hacer de Chile un país más lector.

1. Como decía Lenin, los hechos son obstinados, y en este caso, pese a lo que el lugar común afirma, el precio de los libros no está entre las principales razones que los chilenos esgrimimos para justificar por qué no leemos. No entraré en los detalles, ya que los abordé no hace mucho, pero los principales estudios de 2009, 2010 y 2011 sobre nuestro comportamiento lector ubican la falta de tiempo, de interés, de costumbre o preferir otras alternativas de entretención como razones más importantes para no leer. Sí, los mismos estudios que la campaña Libros sin IVA usa para fundamentar sus afirmaciones.

2. Como parte central de la campaña, se señala que Chile es uno de los países del mundo con el IVA más alto al libro. Además, se indica que en el contexto latinoamericano casi todos los países tienen un IVA diferenciado (menor al que pagan otros bienes y servicios) o no gravan con este impuesto el libro. De manera implícita, se establece la relación entre nuestros índices de lectura y el valor de los libros. Sin embargo, nuevamente la obstinada realidad dice otra cosa. Pese a nuestra “desventajosa” situación en este tema en la región, según un reciente estudio de Cerlalc, Chile es el segundo país con mayores niveles de lectura en América Latina (solo superado por Argentina). Es decir, al compararnos, el mayor IVA que pagamos nosotros por los libros no ha impedido que estemos en la vanguardia continental en tasas de lectura.

3. En la jerga de los economistas, eliminar o rebajar el IVA a los libros es una medida regresiva. Uno de los objetivos principales de los sistemas tributarios es redistribuir la riqueza al interior de una sociedad. ¿Quién se vería beneficiado con una medida de este tipo en Chile? Aquel segmento de la sociedad que compra libros, que como demuestran los diversos estudios está compuesto mayoritariamente por personas de ingresos medios-altos y altos. En esta dimensión, la campaña encierra lo que podría denominarse una trampa ética, ya que si bien el lema parece apuntar a hacer más equitativo el acceso a la cultura, en la práctica consolida el acceso desigual al libro.

4. No puedo dejar de preguntarme si un libro más barato producto de un menor IVA, será incentivo suficiente para que en La Pintana, Tirúa, Vallenar, Putre o Isla de Pascua, por poner solo algunas comunas, proliferen las librerías. A priori, creo que no, por lo que para muchos chilenos y chilenas, ese libro más barato seguirá estando en una ciudad o comuna distante. En la práctica, dudo tenga un efecto relevante en la desagregación geográfica de la oferta, por lo que el mercado del libro seguirá territorialmente tan concentrado como hoy está. Claro, se podrá argumentar que esta medida no basta y que debe ser acompañada por otras acciones que apunten a fortalecer la cadena de distribución de la industria del libro en Chile. No faltará entonces quienes promuevan algún régimen tributario especial para las librerías en regiones.

5. Por último, cuando cerca de 900 mil personas ganan el salario mínimo o menos en Chile (que en la práctica significa trabajar para seguir siendo pobre) y la canasta básica de alimentos (una de las herramientas para medir la pobreza en el país) requiere una urgente actualización para descubrir una pobreza latente que se esconde en las estadísticas oficiales, si vamos a hablar de eliminar el IVA a algo, más importante parece hacerlo a los bienes y servicios de primera necesidad. La campaña ha sido exitosa en capturar el valor simbólico que encierra su lema, sabiendo apelar a ese ethos indignado que en el último tiempo las desigualdades en Chile han masificado, pero para un grupo significativo de nuestra población, el más necesitado en este ámbito, los que están en los primeros quintiles de ingreso, su beneficio será casi nulo.

Quizás al terminar estas líneas pensarás que es la típica crítica destructiva a una iniciativa noble y necesaria. Y además, sin proponer nada a cambio. Pero no te engañes. Si de fomentar un acceso equitativo a la lectura se trata, hay un Plan B. Sí, con B de Biblioteca.

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Foto: Jorge Mejía Peralta / Licencia CC

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Comentarios

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09 de julio

Capacidad de comprensión de textos de un gerente con formación universitaria en Chile es inferior a la de un obrero Alemán no especializado. (Según estudio de la OCDE 2011)
Claramente el valor de los libros genera un impacto importante en la compra de estos, y a su vez en la busca de alternativas (Archivos en PDF). Sólo basta ver la realidad al subir al metro, más gente pegada a los celulares que a los libros. Triste realidad.

eabbagliati@fdd.cl

09 de julio

Martín, gracias por comentar.
Después de trabajar más de diez años en el sistema de bibliotecas públicas chilenas, llegué al convencimiento de que en Chile quien no lee es (casi siempre) porque no quiere. Salvo situaciones de personas viviendo en zonas rurales alejadas, en todas las comunas hay una biblioteca pública. No obstante el crecimiento en el número de usuarios atendidos y el número de préstamos realizados en los últimos quince años, aún tienen capacidad para seguir creciendo. Para leer en Chile, no se requiere comprar, hay opciones gratuitas ya disponibles. Sin embargo, la razón por la cual la gente que no lee no lo hace suele ser por falta de interés, motivación o tiempo (tal como indican los estudios que mencioné en la entrada), por lo que el precio y el IVA poco tienen que ver.

Pablo Bonati

09 de julio

Completamente de acuerdo. La rebaja del IVA significara que quienes pagan $10.000 por un libro el dia de hoy mañana paguen solo $8000 lo que beneficiara a quienes tienen esa cantidad. Que tal favorecer o crear una industria editora nacional? que tal rebajar las trabas impistivas

eabbagliati@fdd.cl

09 de julio

Interesante idea. Lamentablemente, de la experiencia de Quimantú, no quedaron registros de su impacto en los hábitos lectores en el país, como para tomarlo como referente.

Mia Fuentes

09 de julio

yo no leo porque son caros e igual bajo libros por internet y me quedan los ojos cuadrados leyendo)… somos pocos a lo mejor pero si me favorecerían y se que en un futuro eso incentivará a las clases más bajas, yo por ejemplo feliz de regalar mis libros leídos después de un tiempo.. eso de “favorecerá a los ricos” es la misma escusa que ponen pa no dejar la educación gratuita… estúpida..
y por lo demás si dicen que no hay tiempo para leer, como crees que además alguien tendría tiempo de ir a la biblioteca.. el único momento que tengo pa leer es en la noche.. donde voy a leer a esas horas?? pff

eabbagliati@fdd.cl

09 de julio

Mía, gracias por comentar. Creo que comparar mi argumentación con la que se da en el caso de la educación gratuita tiende a confundir. Yo soy partidario de una red de bibliotecas públicas 100% gratuita, con servicios y colecciones de calidad y que todos chileno/a tenga acceso a una en una distancia razonable desde sus lugares de residencia, trabajo o estudio.
Lo que dices de los horarios es muy cierto, razón por la cual se han implementado en los últimos 15 años soluciones como los Bibliometro (que ponen el libro y la lectura en la ruta cotidiana de millones de santiaguinos), las bibliotecas en malls o servicios móviles como los bibliobuses (que llevan los libros a sectores urbanos no atendidos o sectores rurales alejados). Lo anterior sin considerar que hay bibliotecas (como la Biblioteca de Santiago) que abre sábados y domingos.
A los que somos lectores, nos gustaría que los libros fueran más baratos, pero los estudios que cito dan pie para afirmar que un no lector empezaría a leer si el IVA fuera eliminado o rebajado de los libros.

Sergio Castillo

09 de julio

Muy de acuerdo contigo pero también independiente de todos esos factores porque las personas que si leen tienen que pagar más por un libro cuando en otros paises es más barato. Si yo leo libros me va a encantar pagar menos.

eabbagliati@fdd.cl

10 de julio

A mi también me gustaría pagar menos por los libros que compro, pero en Chile el problema del precio de los libros va más allá del IVA, como bien demuestra Matías Cociña en su tesis sobre los determinantes de la lectura en el país (http://www.cybertesis.uchile.cl/tesis/uchile/2007/cf-cocina_m/html/index-frames.html). Eliminemos el IVA y aún así seguiremos teniendo un libro proporcionalmente más caro que en otros países.
El análisis anterior es para los libros importados, pero como el propio Cociña señala en su estudio (hecho en 2007), el libro editado en Chile tiene un valor promedio inferior a $7.000 (IVA incluido), por lo que hay oferta a precios asequibles para quienes quieran leer.
Gracias por comentar, Sergio.

Enrico Roncone

09 de julio

Excelente arista de un tema que sin duda es importantísimo para el país…Me pregunto si no será posible incluir en la ley ( eventual) que ese IVA sea distribuido a mas cultura a los estratos mas necesitados¿ Es decir, dejar estipulado para que ocuparemos lo que recaudaremos… Y así hacer una reducción ” solidaria” del impuesto?

eabbagliati@fdd.cl

10 de julio

Comparto tu postura, Enrico. No obstante, en Chile los impuestos van a un fondo único y no es posible destinarlos a fines específicos. Entiendo que eso está incluso consagrado constitucionalmente. Pero siempre es posible hacer el ejercicio de cuantificar cuánto es lo que se recauda por IVA al libro y exigir que los presupuestos públicos destinen un monto similar. Sin embargo, aquí encontramos otra dificultad (la que enfrentamos con varios amigos al hacer una consulta a SII vía Ley de Transparencia): es altamente complejo identificar y aislar adecuadamente el IVA que grava las distintas etapas de producción y venta de un libro.

Un punto de partida: #LibrosSinIVA | El Quinto Poder

10 de julio

[…] amigo Enzo Abbagliati no se aguantó y, con toda claridad y sensatez, publicó su rechazo a la campaña que un grupo de ciudadanos hemos decidido impulsar para eliminar el IVA a los libros en Chile. Enzo […]

10 de julio

En Chile no se lee porque en la casa los hijos no ven que los papás lean y, cuando van al colegio, el currículum escolar y los profesores se potencian para destruir cualquier gusto por la lectura.

Si, pese a eso, lograste sobrevivir y te gusta leer… compras usado o pirateado (o lo descargas) un limitado stock de títulos (generalmente best seller), gastas 20 lucas por un libro impreso en Chile (ridículo, como Trilogía Milenium) o te consigues prestado.

Yo creo que reducir el IVA es un pequeño avance, pero el golpe debe venir del colegio. Ahí es donde, a falta de papás amantes de la lectura, se puede revertir la situación actual.

Claro, hoy el 80% aprox de escolares no entienden lo que leen. ¿Así quién va a querer leer?

10 de julio

Estimado Enzo,

Me pareció muy interesante tu punto de vista, dado que esta campaña esta enfocada directamente a donde apunta tu crítica: “incentivar la lectura en nuestro país”. Más que cuestionar los puntos a los que te refieres, que perfectamente son debatibles, me gustaría hacer incapié en que la eliminación del IVA en los libros sigue siendo un objetivo a cumplir (políticamente hablando).

Tal como apuntas, Chile se encuentra bien parado con respecto a niveles de lectura en LA, y más aún, con nuestro ingreso per cápita se tiene mucho mayor poder adquisitivo que con otros. Pero, tal como se puede intuir, la eliminación de este impuesto no es la medida que hará a Chile en un país más lector (comparado con “países desarrollados”), si no que es un apoyo “ético” para que con el bajo nivel de ingresos que se tiene, se pueda adquirir una mayor cantidad de libros por persona. Ético porque, como bien intuyes, los altos precios de los libros no se deben al impuesto, sino a que es un “pseudo bien de lujo” que sólo tiene su demanda en personas más instruidas y por ende (en Chile) de mayores ingresos. Si en la educación primaria y secundaria se le hiciese más énfasis a la compresión de lectura (especialmente en los quintiles 1,2 y 3) se podría tener una mayor demanda de libros en estratos sociales más bajos que, por consiguiente, dado su poder de compra necesitarían estos bienes más baratos para así adquirirlos. Además me parece que la oferta de libros especializados se ajustaría a esta mayor demanda por medio de precios más bajos y entregando libros de distintas calidades para los distintos tipos de clientes.

Concuerdo contigo que esta no es la medida para aumentar en nivel de lectura en Chile, pero con políticas destinadas especialmente a ello desde el Mineduc, hacen que la eliminación del IVA sea especialmente beneficioso para las personas de menores recursos.

Saludos.

Zur

12 de julio

Esto es lo que pasa cuando el exceso de realismo nubla el juicio a la hora de elaborar una política pública agresiva para impulsar la lectura.

1.- Fin al impuesto al libro.
2.- Nuevas Bibliotecas y ampliación de sus espacios. (la biblioteca de santiago es verdaderamente pobre).
3.- Una editorial estatal con libros de buenas edición y material a un precio accesible.
4.- Fortalecimiento de programas de lecturas en colegios y escuelas públicas.
5.- Que el Presidente Piñera no hable más de los libros que ha leido, se trata de fomentar no de asustar.

Eso de argumentar: “no porque se beneficia a los que tienen más”, “es regresivo”, “mejor priorizar los productos de la canasta básica”… es pura demagogia y abuso de la estadística.

Zur

12 de julio

Me olvidaba de una:

6.- Que las principales bibliotecas tengan horario continuado (24 Horas), como en las películas yankis, que se pueda ir a trabajar o investigar durante la noche.

Me parece que no es mucho pedir.

16 de julio

Enzo,
me parece que negar una campaña como ésta sólo por escepticismo es un error, también me parece un sin sentido que tu falta de fe con respecto al impacto real del proyecto ‘libros sin iva’ se convierta en un argumento excluyente, en preferencia de una red de bibliotecas públicas. Por otra parte, estoy absolutamente de acuerdo con Mia, las personas que nos vemos obligadas a trabajar algo más de la cuenta, tenemos unas pocas horas en la noche para tomar el libro de cabecera o durante el día durante el desplazamiento de la casa a la pega o de la pega a la casa; viendo a muchos de mis cercanos, es una condición general y una constante si se quiere leer. Por otra parte, la venta de libros sí tiene lugar en los malls de este país, que todos visitamos por lo menos una vez al mes, pero los precios parecen excesivos para los que nos gusta leer (no soy del segmento con ingreso más alto). Por supuesto que una baja en el precio del libro debiera ir acompañado de campañas dirigidas a los distintos públicos y sus intereses, algo que prácticamente no existe. Un ejemplo en la juventud: la película Crepúsculo, de la que no soy fan en lo absoluto, está basada en un libro que muchos jóvenes comenzaron a leer, ese comenzaron a leer es el pez gordo, te aseguro que tal vez no sea el único libro que lean. La cultura debiera respaldarse e integrarse aún más, estratégicamente se podría incrementar la lectura en este país, poniendo atención, por ejemplo, en los intereses audiovisuales de las personas, que apuntan a sus intereses temáticos. Es una idea!

15 de agosto

Se entienden las probabilidades que se barajan en un cuadro estadístico. Sin embargo, estamos tratando con personas, no con números solamente. ¿Quién le dice a ud. que las bibliotecas tendrán todos los libros requeridos y no habrá, por ejemplo, selectividad a la hora de rellenar un stand? Un libro de Bolaños en un mall puede fácilmente a costar 20.000 pesos y ese costo no solamente le duele al sector más rico. También al más pobre. Y sobre todo al pobre.
Estoy de acuerdo con que una rebaja o eliminación de impuesto al pan, por decir, es más importante que bajarle el impuesto a “El rey Lear”. Pero, ¿Acaso no se puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo?
Con el coste que una persona tiene por transporte ¿Es más económico ir a una biblioteca o tener un libro en su domicilio a un precio módico? Y eso sin pensar que si una biblioteca abre de noche, no le pasará nada en el trayecto al fanático lector que aún tiene energías para ir a una biblioteca, luego de trabajar arduamente. Los libros que realmente son más baratos, tienen una edición asquerosa, se despedazan solos, o su traducción (en caso de autor no español) es prácticamente de google translator.

Francisco Riveros

06 de abril

La campaña favorecería directamente al empresario. Una venta sin IVA implica un débito fiscal que no puede ser contrarrestado con el crédito fiscal generado por los gastos operacionales, entre otras cosas. Por lo tanto las grandes empresas tendrían dos posibles escenarios: 1 considerar todo el crédito fiscal como costo, y por lo tanto darlo como valor agregado al precio final del libro, lo que implica una sutíl rebaja; o bien 2: Quitarle el 19% al precio de venta y utilizar todo el crédito fiscal en empresas que tengan la misma razón social. En fin un negocio redondo donde los escudos fiscales serían impenetrables (incorrectamente llamado “evasión de impuestos”).

Carla Redlich

27 de abril

Bastante tarde mi comentario pero no puedo dejar de hacerlo….fuerte la violencia centralista de las respuestas de Enzo y sus soluciones de acceso al libro. Lo invito a conocer la realidad en regiones, con bibliotecas lúgubres, pobres y poco actualizadas, con librerías reducidas a cero y con un sector importante de lectores necesitados que pagan precios ridículos para poder acceder….. Santiago no = Chile.

Andres Maldonado

09 de julio

En varios puntos encuentro que tienes razón, y claro, yo igual considero que el que no quiere leer es porque no quiere, y se justifica con que los precios están muy altos. Pero, una rebaja de los precios o del mismo IVA beneficiará a quién disfrute del leer y las letras, así como para quién no tiene mucho con qué poder pagar los libros pero que igual los disfruta, en una clase baja por ejemplo o en la misma clase media, nos cuesta adquirir libros por lo mismo. Pero, si estoy aquí, es porque me interesa el tema del iva en los libros, y así, los libros mismos, no creo que le afecte mucho a quienes no disfruten leer.

Isidora Wilson

01 de septiembre

Estoy de acuerdo con las bibliotecas públicas y privadas, fomentando su uso y aumentando su stock a través de la compra de más ejemplares por título, principalmente de aquellos libros de mayor demanda, situación que se vería potenciada por la disminución de los costos…simple matemática.

Como humilde usuaria por años del sistema bibliometro me pasaba frecuentemente no encontrar los títulos que deseaba leer, teniendo que comenzar una verdadera peregrinación por diversas estaciones para encontrar mi tesoro, idéntica situación en otras bibliotecas.

Eduardo Herrera A.

06 de septiembre

Soy profesor y he tratado de encantar a los alumnos con la lectura. Me encantaría que los libros fueran más baratos. Un libro de Eduardo Galeano cuesta 20.000 en Chile (Memorias del Fuego) y en Argentina vale 8.000.
Pienso que el impuesto al libro ha ido a la par con políticas públicas (económicas y sociales) que no incentivan la Lectura.
Si bien, aunque bajen, muchos seguirán sin leer, muchos tendremos más acceso a ellos.

Saludos don Enzo.

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