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Posnatal en Chile: ¿extensión o flexibilización del fuero?

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El jueves 29 de abril el Gobierno creó la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad, que busca definir varios temas relativos a la legislación laboral para la mujer, incluyendo el del pre y posnatal.

En diversas entrevistas que ha dado la Ministra del Sernam -y miembro de dicha comisión- Carolina Schmidt, ha dejado clara su postura (y la del Gobierno) respecto del tema. Se ha referido no a una extensión del posnatal a 6 meses, como se prometió en campaña (promesa que, al parecer, venía con "letra chica"), sino que a la "flexibilización" del pre y posnatal, con soluciones como pasar días del pre al posnatal o permitir la vuelta a media jornada a partir de los tres meses.

El argumento de ella es que hay cargos directivos en los cuales las mujeres no se pueden ausentar por seis meses. Esta posición se condice con lo planteado por Evelyn Matthei en alguna ocasión, quien ha dicho que la extensión obligatoria del posnatal a 6 meses sería "fatal para las mujeres que quieren llegar alto". Opinión similar ha manifestado María Angélica Cristi. Y cómo olvidar la renuncia a su fuero maternal por parte de la entonces alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Ryselberghe en 2001, tras dar a luz a Magdalena, su quinta hija, debiendo ser obligada por la Contraloría a hacer uso de su licencia.

¿Para quién estamos legislando? ¿Cuál es el porcentaje de mujeres trabajadoras en Chile en cargos directivos o que tienen, en toda etapa de su vida laboral, el “hacer carrera” como primera prioridad? ¿Qué tipo de trabajos permitirían fácilmente traspasar semanas del pre al posnatal y volver a media jornada a partir de los tres meses? Claramente, una mujer que trabaja como vendedora en una tienda, como profesora o como enfermera -sólo por mencionar algunos trabajos realizados por la gran mayoría de nosotras- no tendría esa opción. ¿Es igualitaria la solución planteada?

Las mujeres en altos cargos tienen sueldos acorde a los mismos, lo cual les permite con mucha facilidad "solucionar" la problemática de los hijos, contratando nanas o incluso enfermeras para que cuiden a sus hijos en sus propias casas mientras ellas van a trabajar. ¿Qué haría una mujer, con sueldo promedio (siempre inferior al sueldo de un hombre haciendo exactamente el mismo trabajo, a pesar de la ley que establece la obligación de igualar los sueldos entre hombres y mujeres por el mismo trabajo) que a los tres meses debe volver por media jornada al trabajo??? ¿Qué pasa en el caso de hogares monoparentales? Vuelvo a hacer la pregunta: ¿Es igualitaria la solución propuesta? ¿A quién acomoda y beneficia realmente?

Esta postura se ha visto fortalecida por una encuesta de opinión realizada por Comunidad Mujer en donde se arrojó la impresionante cifra de 68.8% de mujeres contrarias a la extensión del posnatal a seis meses porque eso, supuestamente, afectaría la contratación de mujeres. Pero, ¿cuán representativa es esa muestra? Por otro lado, ¿es realmente efectivo que la consecuencia de la extensión del posnatal a 6 meses será la baja en la contratación de mujeres?

Actualmente, la mujer en Chile representa el 40% de la fuerza laboral y su inserción al trabajo ha significado un importante impulso a la economía del país. ¿Podría el mercado laboral renunciar a este 40% de su fuerza sólo porque, en el supuesto del posnatal de 6 meses, las mujeres podrían, por ley (ya no mediante uso malicioso de licencias) ausentarse por 3 meses adicionales?

Actualmente, un porcentaje importante de trabajadoras extiende su posnatal mediante el uso malicioso de licencias, con un promedio de 5 meses de ausencia posnatal. ¿Cuánta diferencia haría el “transparentar” por ley esta situación? ¿No sería incluso beneficioso para el empleador saber de antemano que su empleada se ausentará por 7,5 meses (considerando pre y posnatal) a fin de organizar de la mejor manera su reemplazo? Actualmente, la mujer se ausenta de su trabajo por 4,5 meses (42 días del pre y 84 días del posnatal). Es decir, la contratación de reemplazos es actualmente una necesidad si la empresa quiere mantener su calidad de servicio y/o nivel de productividad. ¿Qué diferencia haría contratar a un/una reemplazante por 7,5 meses en vez de por 4,5 si actualmente de todos modos el empleador debe incurrir en costos de capacitación para dicha persona? Dejemos bien en claro que tres meses adicionales de contrato para un reemplazante no significaría un costo adicional para el empleador, puesto que las licencias de pre y posnatal, tanto como las de enfermedad del niño menor de un año NO LAS PAGA EL EMPLEADOR SINO QUE EL ESTADO DE CHILE. Incluso, en varios casos podría significar un ahorro para el empleador, al descontar del sueldo del  reemplazante la parte del sueldo de la funcionaria ausente relativa a años de servicio y experiencia en el cargo.

Por otro lado, podríamos decir que se generaría un campo de “trabajos temporales” más atractivo para personas desempleadas, y que les haría ganar experiencia y curriculum en su búsqueda de trabajo definitivo. Un reemplazo por 7,5 meses (o más) sería más atractivo que un contrato a 4,5 meses jornada completa en una primera etapa y luego a 3 meses media jornada.

Otro aspecto a considerar es que el nivel de productividad de una mujer que debe volver a los tres meses del parto a su trabajo es muy bajo, principalmente por dos factores: fuga psicológica (preocupación constante por el bebé, de si estará siendo bien cuidado, etc., sobre todo si ha debido dejarlo en sala cuna) y cansancio físico (muchas mujeres se pasan hasta el primer año de vida de sus niños durmiendo muy pocas horas por las noches o de manera intermitente. Además, la llegada de un bebé significa una sobrecarga adicional de trabajo en cuanto a temas domésticos. En la gran mayoría de los casos, esta sobrecarga recae principalmente en la mujer). ¿No sería mejor darle a la mujer y al bebé el tiempo necesario de adaptación (los seis meses coinciden con la incorporación de papillas en la alimentación del bebé, lo cual significa una disminución en la dependencia del hijo hacia la madre) a fin de que el retorno de la mujer al trabajo sea más óptimo en cuanto a su nivel de productividad? Eso, sin considerar que, mientras más pequeños se incorporen los bebés a las salas cunas, aumenta su probabilidad de contagios de enfermedades, lo cual obliga a la madre a presentar licencia por enfermedad grave del hijo menor de un año, y en un momento en que ya no se cuenta con el reemplazante… sobrecargando la presión sobre la madre trabajadora y/o sus compañeros de trabajo.

Hay un porcentaje importantísimo de mujeres que no está siendo considerada en este debate, muchas mujeres trabajadoras para quienes, por lo menos en los primeros años de vida, los hijos son su primera prioridad. La extensión del posnatal a seis meses implica la ausencia de la mujer en sus trabajos por tres meses adicionales… En sí, no es un tiempo desorbitado pero que, en la vida de un niño, puede tener un impacto enorme.

La "flexibilización" del permiso maternal lleva en sí mismo un potencial de abuso. ¿Tendrían todas las trabajadoras la misma capacidad de "negociación” con sus empleadores? ¿No serían “bien vistas” y “comprometidas con la empresa” por parte de los empleadores las trabajadoras que, al igual que Jacqueline van Ryselberghe, estuvieran dispuestas a renunciar a su fuero, en desmedro de aquellas que quisieran priorizar a sus hijos recién nacidos? ¿No se sentirían presionadas algunas mujeres a adoptar esta práctica (la renuncia a su fuero) por ser mejor consideradas o por presiones directas? ¿No debería la ley tender a proteger a las partes más vulnerables en toda esta ecuación (mujeres sin o con capacidad reducida de negociación con sus empleadores y, sobre todo, los recién nacidos)?

Por otro lado, ¿qué incidencias médicas podría tener el hecho de traspasar días del pre al posnatal? La baja morbilidad neonatal en Chile se debe, en gran parte, al cuidado y respeto que se ha dado al necesario descanso prenatal. ¿Qué pasaría si, con tal de poder estar más tiempo con sus hijos (una de las alternativas de “extensión” del posnatal planteadas por la Ministra del Sernam, Carolina Schmidt, miembro de la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad) las mujeres extendieran lo más posible el inicio de su fuero? ¿Cómo afectaría ello su salud y la de sus hijos? Hay trabajos en donde esta práctica podría no tener mayores incidencias médicas, tanto para la madre como para el hijo, pero ¿qué hay de aquellos trabajos en donde se requiere de mayor esfuerzo físico? Y si las madres de este último grupo decidieran no atrasar el inicio de su permiso, debido a estos mismos motivos, ¿no se crearía una desigualdad para esos recién nacidos que tendrían que pasar menos días con sus madres luego del parto en comparación a los hijos de las madres que, debido a que sus trabajos se lo permitían, postergaron su fuero lo más posible?

El permiso maternal no sólo busca proteger a la madre en un período de profundos cambios y sumo estrés (tanto psicológico como físico), sino que, sobre todo, proteger al recién nacido. Lamentablemente, ellos, la parte más vulnerable de esta discusión, no pueden opinar en este debate, aunque imagino sin lugar a dudas lo que opinarían. Es su mínimo derecho pasar sus primeros 6 meses de vida al cuidado de su madre (o del padre en caso de estar imposibilitada la madre), de manera irrenunciable y total, ¡no a media jornada!

Lo grave de este asunto es que al parecer la Comisión (que debe entregar sus resultados el 30 de julio) ya tiene su decisión tomada y no está considerando el debate, a la luz de quiénes se eligieron como miembros de la misma (la única voz disonante estaría siendo la de la economista del CEP, Francisca Dussaillant). No se consideró integrar ni al Senador Mariano Ruiz-Esquide, quien desde hace 10 años ha sostenido la batalla por la extensión del posnatal a seis meses, ni de la Diputada Carolina Goic, quien ha trabajado estrechamente con Ruiz-Esquide en los últimos años. Tampoco se ha incluido a representantes de organizaciones sindicales femeninas, ni representantes del Colegio de Pediatría, y suma y sigue…

No es correcto que la decisión que se tome se haga "a la medida" de cierto grupo, ahondando aún más las diferencias entre madres e hijos de distinta condición.
 

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Comentarios

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06 de mayo

Amparo:

Me parece que tu opinión es la más acertada. Y por ende, me declaro un partidario de la extensión del proceso del fuero maternal. Además concuerdo contigo que el proceso de “transparencia” de la realidad actual puede sin duda alguna, permitir mejorar la planificación del empleador del “eventual problema”.
Sin embargo, me gustaría aportar con una “posible solución” en el contexto de la flexibilización, que ya se ha implementado en otros países. Puntualmente, en España, se han instaurado unas insitituciones que son una especie de “casas-guarderías”, y consisten en que las madres, pueden dejar a sus hijos sin mayor problema, en estos hogares que se encuentran a no más de dos cuadras de sus propios hogares. Y los menciono de este modo, porque corresponden a verdaderos “hogares”. De este modo, el Estado somete a quienes trabajan en estos hogares, a pruebas psicológicas que acreditan y permiten a estas mujeres, a realizar dicha tarea. Por otro lado, el Estado se hace cargo de financiar el mantenimiento de estos hogares.
Esto, con motivo de que, ante una eventual pérdida de trabajo, las madres puedan regresar a sus labores.
Considero, personalmente, que esta medida puede ayudar mucho a “reemplazar” momentáneamente la labor de la madre con el bebé, otorgándole a los mismos, el cariño y cuidado necesario, dado que en estos hogares, no se pueden tener más de 6 o 7 niños (as), otorgándole por ende, un cuidado más personalizado y con mayor esmero.
Por otro lado, me gustaría saber tu opinión sobre un eventual postnatal para el padre, medida que está regulada en otro países, tales como Suecia…
Saludos Amparo.

06 de mayo

Hola Rodrigo.
Muchas gracias por tu comentario. Con la legislación actual, los empleadores con 20 o más empleadas están obligados a pagar el costo de sala cuna para sus trabajadoras con fuero hasta los dos años de vida del bebé, así es que, por ese lado, ya está de algún modo solucionado el tema de con quien dejar a los hijos. El problema es que las salas cuna son focos de contagio de diversas enfermedades y, mientras más pequeño sea al bebé, mayor el riesgo de contagio, porque aún está en proceso de creación de anticuerpos. Además, las mujeres actualmente tienen permiso para ir a amamantar a sus hijos a las salas cuna, dos medias horas (sin contar lo que se demora en el traslado). Te cuento, por experiencia propia, que esto es sumamente estresante!!! Tener que dejar de hacer lo que estás haciendo en el trabajo, para ir corriendo a la sala cuna, darle los 10 ó 15 minutos de pecho por lado y volver corriendo al trabajo, para volver a hacer lo mismo en la tarde! Te juro que duré dos días haciendo eso. Seis meses es lo mínimo (no lo óptimo) que debería darse.
En cuanto a tu consulta sobre el posnatal para el padre, por supuesto que estoy de acuerdo! Actaulmente los padres pueden tomarse cinco días, en el momento que lo desee (no recuerdo hasta qué edad límite del niño), pero claramente esto es insuficiente. Es necesario incorporar al padre en la crianza y también en el proceso de “apego”. En todo caso, actualmente, si la madre está imposibilitada de hacer uso de su permiso (por enfermedad grave o muerte) el padre puede hacer uso del permiso “maternal”.
Digamos que, seis meses para la madre son lo básico, para completar el período de lactancia mundialmente recomendado, y otros meses adicionales para el padre, luego de eso, deberían ser lo óptimo.

Saludos.

06 de mayo

La promesa del postnatal es vieja. Ya tenía esperanzas yo en la época del colegio, cuando aún no sabía si los tendría Y ahora -embarazada- las tuve con las campañas presdienciales porque parecía realmente que había consenso en todos los sectores de la importancia del apego…

Pero debo reconocer que hay algo que me irrita más en este tema y siempre lo ha hecho. Y es que es enfrentado primero, como un problema y segundo, como un problema de la mujer. Percibo en muchas discusiones una imagen de una mujer que elige un camino “fácil” para evadir sus obligaciones laborales, por tomarse un tiempo libre y pagado (más encima la patúa). Siempre me ha llamado la atención el tono amenzante con el que se refieren algunos sectores al postnatal. Todo lo que podría pasar si se osara a alargar el tiempo que debiera tener toda familia por crear y criar a estos nuevos seres que son nuestro futuro. Es visto como un problema individual. Las penas del infierno para la mujer o el hombre que ose desear estar con su hijo. Como si fuese algo malo.

Como yo lo veo, esto debiera ser una preocupación nacional, social, humana. Los seres humanos, los ciudadanos de una nación, estamos interesados en prolongar nuestra existencia, en extender nuestra sociedad, en educar nuestras generaciones futuras. Por qué esto se enfrenta como un problema y más aún, un problema de la mujer. Por que podría ser ma visto estar con los que uno más quiere?

07 de mayo

Mariana, tienes toda la razon! En esta discusión se insiste en ver y presentar la maternidad como un “problema”, y como un problema de la mujer! Es de una ceguera increible! Actualmente los niños y jóvenes prácticamente se están criando solos o con extraños y nos negamos, como sociedad, a darles el mínimo derecho de cuidados exclusivos y amor en sus primeros 6 meses de vida!!!! ¿Qué son 6 meses en toda una vida? Muy poco, pero en un recién nacido, pueden ser cruciales.
¿Trabasjamos para vivir (para estar y amar a los nuestros? ¿o vivimos para trabajar? ¿Qué sentido tiene el trabajo sino es para generar oportunidades para estar en sociedad, estar con los que amamos?

07 de mayo

Muy bueno tu artículo Amparo.
Hay algo que siempre me ha llamado la atención: que el tema del embarazo sea un tema de mujeres.

Los hijos son de hombres y mujeres. Hombres y mujeres fueron también a su vez hijos alguna vez. Sí, lo sé suena algo absurdo señalar tanta obviedad, pero bien sabemos que de tan obvio, en nuestro país hay muchas cosas que no son “obvias”.

Yo creo que los padres pueden ser tan buenos cuidadores de hijos en el post natal, lo digo por experiencia propia. Tanto mujeres como hombres están preparados para enfretar el desafío de la paternidad, la única diferencia es que uno puede dar leche directamente y el otro indirectamente (congelando la leche materna y manteniendola en condiciones de higiene ).

Lo digo desde la experiencia personal: con mucho orgullo puedo decir que mi marido ha asumido muchas de las labores que habitualmente la sociedad machista le atribuye a las mujeres, para aquello que nos tratante de “convencer ” que las mujeres están “hechas”.

El tema de la paternidad suele estra ausente en este círculo de conversación y es necesario incluirlo si esque de verdad tenemos una mirada de la sociedad con enfoque de género. No es por tanto un tema aparte, ni distinto, ES tema de esta misma mesa.

Para esto es necesario volver (o comenzar) a educar en la ternura de criar.

“A nadie le enseñan a ser padre o madre” una demanada tan obvia y que ha salido de la boca de millones de padres jamás ha sido acogida por política educativa alguna. A ser padre o madre se puede y se debe educar. Yo soy educadora de párvulos y doy fe de aquello.

Una sociedad que se forma para amar y criar para educar a sus hijos, es la sociedad en la que quiero vivir, no solo en aquella que se preocupa del desarrollo competitivo para mejor el voraz espiíritu del emprendedor económico.

Me gustaría un país en donde las mujeres puedan elegir con sus parejas quien se queda con la guagua ( o incluso cuando ya sean más grandes) en la casa y que si eligen ir a trabajar, que digan “estoy tranquila, estoy feliz, mi hijo (a) está en las mejores manos, está en las manos de su padre”.

Esa es la suerte que yo tuve y también una suerte que tuvo mi hija.

10 de mayo

Erika, gran comentario! Es cierto, se suele dejar fuera de este tema la responsabilidad paterna y no sólo respecto del posnatal sino que del “problema” general de la maternidad. Ahí tienes tú por ejemplo el hecho de los costos de los planes de salud de las isapres. ¿Por qué somos las mujeres quienes exclusivamente debemos pagar el “riesgo” de embarazo??? Siguiendo con las obviedades, para hacer un hijo se necesita un hombre y una mujer… y las mujeres pueden procrear hasta cierta edad solamente, los hombres en cambio, lo pueden hacer hasta avanzada edad. Si a eso se le suma que, a pesar de las leyes, las mujeres seguimos ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, entonces nuestros sueldos son aún más bajos que los de ellos, porque debemos pagar hasta un 100% más en isapre. ¿Estaremos dispuestos como sociedad a asumir que esto es un tema que compete tanto a hombres como mujeres? En el siguiente link http://www.espaciocrianza.cl/web/espacio_para.pdf Leslie Power y Francisca Montedonico hablan acerca de la responsabilidad social de la crianza infantil. Cito un párrafo: “Un proverbio africano dice “para criar a un niño hace falta una tribu entera”. ¿Qué pasó, que en lugar de tribu, nos hemos reducido a hablar sólo de la madre? ¿En qué momento nos desligamos como sociedad de la responsabilidad que nos cabe en la crianza de nuestros niños?.”
Sí, creo que es necesario incluir al padre en el tema del posnatal, pero parto de la base de que lo que tenemos es tremendamente insuficiente. Creo que 6 meses de posnatal es lo mínimo que debemos darle a nuestros niños, como sociedad. De que si se decide una fórmula que permita a los padres decidir cuál de los dos se queda cuidando al bebé, es una posibilidad, pero me inclino más por 6 meses para la madre y otros tantos, adicionales, para el padre y, si no los usa, los pierde. Si la idea es incorporar realmente al padre en la crianza, creo que esta fórmula funciona mejor a nivel general. Si se dejan únicamente los 6 meses a decisión de los padres, en la gran mayoría de los casos (eso es casi seguro) la responsabilidad la asumiría la madre, ya sea por manifestar una necesidad más imperiosa de estar con el recién nacido o por dificultad de mantener la lactancia de otro modo (mantener una rutina de extracción de leche requiere tiempo, un lugar “privado” si debes hacerlo durante la jornada de trabajo y, sobre todo, un buen equipo de extracción de leche!!!). Si esto se diera en la mayoría de los casos (que la madre asumiera la responsabilidad del posnatal, al existir la opción de que el padre o la madre hicieran uso del mismo), entonces no se estaría cumpliendo con el objetivo de incorporar activamente al padre en la crianza de sus hijos. Creo que es mejor la opción de un tiempo determinado para la madre (6 meses) y otro tanto para el padre, a riesgo de perderlo si no hace uso de él. De ese modo, se apela directamente a ellos respecto de hacerse cargo, asumir su parte como padres. No como una opción entre padre o madre en la cual, en la mayoría de los casos, ellos “zafarán”, sino como un tiempo exclusivo para que ellos estén con sus hijos. En ese caso, entonces serían muchos más (más que si debieran optar entre los 6 meses entre el padre o la madre) los que asumirían la “responsabilidad”, sobre todo ante la opción de “perder esa oportunidad” si no hacen uso de ella.

Saludos,

Amparo

10 de mayo

Muy bueno el articulo,todos debemos propender al optimo desarrollo de nuestros hijos,si de acuerdo a los expertos hay que extender el pre y post natal hgamoslos,las generaciones futurs nos agradeceran

11 de mayo

A todo lo comentado, quisiera agregar algo, me parece indispensable que el fuero no sólo sea maternal sino paternal, porque, sucede que en muchos casos son sólo los hombres la única fuente de ingreso en una familia, imaginese que ese individuo haya sido padre hace poco y derrepente se quede sin trabajo, cómo va a mantener a ese hijo recién nacido? considero que el resguardo debe estar enfocado también a quien deba dar sustento económico a un bebé. Es importante hecer valer algo tan lindo que se creo junto a los tribunales de familia: “EL INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO”, a eso se suma todo tipos de cuidados y atenciones, tanto afectivas como económicas, tanto de la madre como del padre. A fin de cuentas, para tener un hijo se necesitan dos.

11 de mayo

Hola Natalia.
¿Te refieres al año de fuero que tienen las mujeres que las protegen contra despidos hasta un año luego del parto? Si es así, sí, tienes toda la razón. Sería razonable aplicar el mismo criterio para proteger a los “nuevos” padres, a modo de proteger al los recién nacidos.

Saludos,

Amparo

11 de mayo

Aprovecho este espacio para comunicar que el jueves 22 de mayo se realizará una Marcha Familiar desde Plaza Victoria al Congreso (11:00 hrs.) y los días 27 de mayo y 3 de junio habrá dos conciertos en la Sala Master de la Radio U. de Chile, en Santiago, en favor de la extensión del posnatal a 6 meses. Más información en http://nacerenchile.blogspot.com/ o http://www.facebook.com/amparo.bravo#!/event.php?eid=115485551810454&ref=mf.

Saludos

11 de mayo

Amparo, me gustó tu artículo, hay algo que agregaría ya que está mirado básicamente desde el punto de vista laboral, de la economía, etc.
¿y el bebé donde queda?
desde mi mirada es lo más importante, creo que esos primeros meses o los primeros años de vida, son básicos para transmitir la “confianza” en la vida.
Un bebé que deba ser trasladado de un lugar a otro, de una persona a otra, que vea a su madre sólo unas pocas horas y de mala calidad porque llega cansada y sin ganas de hacer mucho a su casa, no podrá formarse esa “confianza primaria en la vida.
De ahí tenemos luego niños hiperkinéticos, agresivos, luego adolescentes drogadictos, que abandonan los estudios, etc.
Entonces me pregunto
¿donde está la tan manoseada “defensa de la vida” que hace la derecha y la iglesia al prohibir el control de la natalidad?
¿para qué traer niños al mundo si deberán arreglárselas sólos desde los 3 meses de vida?
estas situaciones, según mi opinión, son las que originan gran parte de los problemas que tenemos como sociedad y mantienen el doble estandar que nos caracteriza como chilenos

11 de mayo

Marcela, tienes toda la razón. Los niños son la parte más importante en este debate pero no han sido mencionados. Los argumentos utilizados para negar la extensión del posnatal y hablar de “flexibilización” han sido netamente económicos y laborales, y del mismo modo, este artículo ha buscado atacar esos mismos puntos que son, según la opinión de varios de nosotros y por decir lo menos, débiles, o sostenidos sobre una “política del terror” (“Ay! No vayan a extender el posnatal en Chile porque entonces ninguna mujer va a ser contratada nunca más en nuestro país!” y “Ay! de los médicos que sigan dando licencias para extender el posnatal “a la mala” porque serán perseguidos y sancionados!”…). Pero es cierto… ¿Dónde quedan los niños? ¿Por qué muchos pediatras se han “prestado” para dar licencias fraudulentas en estos casos? ¿Han ganado plata con eso? De ninguna manera! Los quieren meter en el mismo saco que los doctores que han hecho de la “venta” de licencias un mercado para aumentar sus ingresos… Ese no es el caso. Estos pediatras han buscado “reparar” de la única forma actualmente diponible la brutalidad del sistema actual, que no protege debidamente al recién nacido. Ellos son la parte más importante y el actor más vulnerable en toda esta discusión y, al ser los más vulnerables, se debería legislar para protegerlos a ellos en primer lugar. Lo ha dicho sin tapujos el Senador Mariano Ruisz-Esquide: “esta ley busca proteger al recién nacido, no a la madre”. ¿Por qué no son mencionados los recién nacidos por los encargados de legislar? Porque no es “su” problema. ¿O acaso los hijos de la Ministra Schmidt se han ido a sala cuna a partir del tercer mes? ¿Y ha debido ella cargar con ellos en pleno invierno, en Transantiago, con bolsos incluidos, para llevarlos a dicha sala cuna? ¿Ha debido enfrentar una serie de episodios de bronquitis y otras tantas enfermedades antes de que el bebé haya siquiera cumplido el año de vida? Lo dudo. No les importa legislar para proteger a los recién nacidos porque no es un tema que les toque directamente… Repito, no es un problema para ellos. Sus hijos no se crían en sala cuna.

17 de mayo

Amparo, te felicito por tu iniciativa. Sin embargo me parece que desconoces la posición de las personas que conformamos la comisión. En la actualidad la Comisión (de la cual formo parte) se encuentra recopilando antecedentes nacionales e internacionales para sustentar las propuestas de políticas públicas. Este paso es fundamental; adicionalmente se están programando audiciencias con instituciones y audiencias públicas en todo el país, para recopilar tanto el sentir ciudadadno como el de organizaciones que tengan propuestas concretas. Pronto estará disponible una web de la Comisión para poder hacer ver los diferentes puntos de vista, también se podrán solicitar audiciencias y mandar documentos. Esta primera fase de diagnóstico es clave, y la mayoría de la comisión ha explicitado su voluntad de escuchar todos los puntos de vista.
En la comisión participamos dos médicas: la Dra. Ximena Luengo especialista en Salud Pública y en Adolescencia (grupo vulnerable), y yo (médico, pediatra, especialista en Salud Pública y Dra en Psicología; trabajo en desarrollo infantil temprano hace más de 10 años y formé parte de la Comisión de Infancia de la Pdta Bachelet.). Como médicas tenemos muy claro el beneficio de la extensión del postnatal, lo fundamental es generar los instrumentos para que esto sea viable y que sean comprendidos en un concepto de corresponsabilidad parental.
Ojalá haya más comentarios y los puedas sistematizar, y enviar a la comisión. Hace algunos años atrás desde la Sociedad de Pediatría, mcuhos de nosotros apoyamos la iniciativa pro-lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Lo importante es proponer el cómo hacerlo!!! Todas las ideas sustentables son bienvenidas.
Pero la comisión no es sólo eso, Hay que resguardar el equilibrio entre trabajo de la mujer y cuidado infantil. Esto nos lleva a un tema de género, y también de derechos de los niños. Sabemos que en Chile hay un rezago importante en la calidad de la educación preescolar, en particular en los más pequeños (menores de 2 años), y es justo es te grupo el que puede ser vulnerable con políticas que no protejan la calidad del cuidado (del Estado, de la sociedad civil, y por cierto de la familia prioritariamente). Saludos a todos

18 de mayo

Estimada Paula:
Antes que todo, infinitas gracias por responder a estas inquietudes! Me parece excelente que se esté recopilando antecedentes y que se esté considerando la recepción de propuestas y del sentir ciudadano. Sin duda, recibirán nuestros aportes! Tenemos ideas concretas y estamos reuniendo todo el material posible para apoyar dichas propuestas (estudios, experiencias internacionales, inquietudes ciudadanas y específicas de ciertos sectores, etc.).
Sin embargo, sigue pareciéndome preocupante el énfasis que en distintas oportunidades se ha seguido dando al concepto y necesidad de “flexibilización”. Lo hemos escuchado en diversas entrevistas que se han realizado a la Ministra Carolina Schmidt. En ninguna oportunidad se ha comprometido a la extensión del posnatal a 6 meses sino que a “fórmulas” que permitan llegar a los 6 meses, pero no a tiempo completo. Si se quiere promover la lactancia exclusiva hasta los 6 meses es esencial la presencia continua de la madre, no a media jornada. Esto significaría un factor adicional de estrés para la madre (el tener que dividirse entre media jornada laboral y media jornada como “madre”). Todos los argumentos mencionados en el texto de esta entrada mantienen. O extendemos el posnatal o creamos un híbrido que no dará plena respuesta a las necesidades de nuestros niños y que generará mayor estrés a las familias y abrirá un campo de posibles abusos laborales.
Creo que es sumamente necesario no perder de vista de dónde surgió la necesidad de debatir respecto de la modificación del posnatal. Esta necesidad surge para solucionar, transparentar, un determinado cambio social que venía observándose desde hacía tiempo. Año a año más mujeres extendían sus posnatales, haciendo uso maliciosos de licencias, y médicos –hombres y mujeres- se prestaban para aquello. Es inaceptable tachar a estas mujeres de “abusadoras del sistema” ni meter a esos médicos en el mismo saco que los “vendedores de licencia”. ¿Por qué lo hacían ellas? ¿Por flojas? ¿Por qué se prestaban ellos a dicha práctica? ¿Por inescrupulosos? ¡Sin duda que no! La única razón común fue el reconocimiento de ciertos factores evidentes: la necesidad de fomentar el apego y promover la lactancia materna. No se puede cimentar ninguno de estos dos factores a media jornada! Como sociedad, debemos velar por proteger a los más vulnerables de esta ecuación: NUESTROS niños. Lo digo con toda propiedad. No estoy luchando esta batalla porque quiera tener más hijos y quiera asegurarme con un buen sistema posnatal. No. De hecho, es casi seguro que me quedaré con los dos que tengo. Estoy peleando esta batalla porque es para mí un tema ÉTICO, de RESPONSABILIDAD SOCIAL. Quiero un sistema que proteja de la mejor manera posible a todos NUESTROS niños chilenos, no sólo a algunos, ni tampoco a varios de manera mediocre. Creo que es esencial cambiar el foco de esta discusión. Sabemos que es necesario considerar los factores económicos, laborales, legales, etc., pero no podemos perder de vista que estamos, esencialmente, legislando para proteger a NUESTROS niños… y no me cansaré de repetirlo, NUESTROS!!!!
¿Qué querríamos para un hijo propio? Pues debemos propender a los mismo, ¡exactamente a lo mismo!!!, para los hijos ajenos… porque, en realidad, NO SON AJENOS!!! Es NUESTRA sociedad la que estamos formando.
Espero, de todo corazón, que este sea el foco que prime en las decisiones de la Comisión y no única o mucho menos principalmente las consideraciones económicas. Es necesario legislar con una mirada de LARGO PLAZO! Los niños que se beneficiarán -o no se beneficiarán- de esta ley serán los adultos de mañana. Si hacemos una ley mediocre ahora, lo sabemos, tomará décadas para volver a modificarla.
Paula, una vez más, muchísimas gracias por tus palabras. Sin duda seguiremos en contacto… No nos detendremos hasta ver concretada la mejor legislación posible en este tema.

Saludos.

02 de junio

Amparo: más allá de las diversas opiniones que se están dando sobre la ampliación del post natal en nuestro país. Me preocupa una arista del tema que no ha estado en la discusión: el post natal para padres de niños adoptados. En nuestro país solo es posible acceder a un post natal por parte de una madre de un niño/a adoptado si este proceso tiene lugar antes de los 6 meses de vida del niño (lo que es muy difícil ya que los procesos judiciales son largos). Ello implica que las madres trabajadoras de estos niños y niñas que requieren de procesos de apego muy especiales, más aun cuando se trata de niños sobre los dos años de edad, deben dejar sus trabajos o pedir permisos sin goce de sueldo. No estamos hablando de más de 200 niños en un año ¿cual es el costo para este país?. Claramente muy bajo, pero demasiado importante para promover un acto de amor y protección que muchos niños necesitan. En países como Italia el post natal es de 6 meses y no hay diferencia entre hijos biológicos o adoptivos. Espero que comencemos a hablar de esto antes que la reforma se produzca y nuevamente discriminemos a estos padres y sus hijos.

Saludos

03 de junio

Ana María, muchísimas gracias por tu comentario. Tienes toda la razón! La legislación debe considerar, sin lugar a dudas!, a los niños adoptados y considerar, como dices la situación especial bajo la cual se realizan las adopciones. No puede ponerse un límite etáreo sobre el cual deba aplicarse el beneficio en estos casos. Como Movimineto Ciudadano a favor del Posntala de 6 meses hemos planteado que los niños adoptados DEBEN ser incluidos en este beneficio. No hacerlo, claramente generaría otra arista más de desigualdad en nuestros niños.

Saludos.

05 de julio

Como mujer, madre y profesional no estoy de acuerdo con la extensión del postnatal de manera obligatoria, considero que favorece la discriminación a las mujeres y fortalece la estructura patriarcal de la sociedad, en virtud de la cual a la mujer se le considera solo como ‘madresposa’ y no como profesional también, así como se desliga al padre de la responsabilidad en el cuidado de los hijos e hijas.
Un postnatal obligatorio de tres meses para ambos padres fomentaría el apego y cuidado de los hijos e hijas. Más un postnatal de 3 meses en media jornada para ambos padres, con elección de común acuerdo sobre que uno u otro se tome el postnatal completo. Esto pondría a hombres y mujeres en igualdad de condiciones en la contratación y reconocería a los hombres su derecho y deber de ser padres. En los casos de no existir padre o madre, que el postnatal de 6 meses sea obligatorio o no dependiendo de la capacidad de negociación con los empleadores.
El otro tema importante en el asunto de la discriminación son las cuotas para la sala cuna, que en la práctica es el único aspecto que significa un mayor costo en la contratación de las mujeres para los empleadores. En este aspecto se deberían eliminar derechamente o que el Estado asumiera dicho costo para todos los trabajadores y trabajadoras sin discriminación.
Durante todos estos años se ha tratado de establecer la igualdad del hombre con la mujer, recargando a la mujer con la responsabilidad de madre y trabajadora, no produciéndose la misma correlación respecto de los hombres a los que no les otorgamos ninguna responsabilidad en el cuidado de los hijos e hijas y en el trabajo doméstico. Así, la igualdad es sólo una declaración de buenas intenciones más que una realidad en nuestro país.

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