#Ciudadanía

Participación ciudadana = Poder popular

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La participación ciudadana debe ser vista como una forma de redistribuir el poder. Dicha redistribución ha emergido progresivamente por el anhelo de profundizar nuestra democracia y de consagrar el derecho de incidir en la gestión pública, y que busca derribar el supuesto tradicional de la ciencia política que señala que primero se debe dirimir el poder en el proceso político, donde se establece “cuánto y qué” le toca a cada uno, y luego los técnicos elaboran, según sus criterios, los caminos más “adecuados y eficientes” (rápidos y baratos) para obtener los resultados ya definidos. Esta ecuación política-técnica ha estado presente en todos los ciclos de gestión de políticas, bajo el supuesto que la intervención de los organismos de la sociedad civil (OSC), no hacen más que alterar el resultado, convirtiéndose en una falla del sistema político-técnico.


Los ciudadanos nunca más creerán en una democracia si ésta no los considera en su capacidad real de influir y accionar en las transformaciones sociopolíticas que les afectan.

Esto fue así hasta que nació un nuevo pueblo, el pueblo ciudadano, con ánimo de empoderarse y que se reconocía como un sujeto activo en la sociedad y no un ente pasivo sólo receptor de los resultados políticos que comprende que su derecho y la democracia se extiende mucho más allá del voto. Ese “pueblo ciudadano” fue el que el año 2006 -y paradójicamente desde los “ciudadano sin derecho a voto” (secundarios)-, instaló la demanda urgente de espacios de participación contra la injusticia y abusos de quienes ostentan el poder económico, en un sector sensible y de relevancia como la educación. El resultado, un “Consejo Asesor Presidencial” cuya composición heterogénea sentaba en una instancia consultiva -por primera vez- a políticos, profesionales-técnicos y representantes de la sociedad civil. Este hecho político-social fue el fundamento de una modificación de Ley (LOCE a LGE), que si bien no representaba en plenitud las demandas sociales, sí sentaba un precedente que llevó a cuestionar el modelo de gestión de políticas.

Los ciudadanos nunca más creerán en una democracia si ésta no los considera en su capacidad real de influir y accionar en las transformaciones sociopolíticas que les afectan. Este cambio de paradigma sobre la participación ciudadana, ocurrió primero en el mundo social, y luego obligó a la clase política a adoptar compromisos con la profundización de la democracia, y a reorientar el camino de lo público a una nueva ecuación de actores que pueden intervenir en los procesos de influencia y producción de políticas públicas, y que ahora consideraba a ciudadanos/políticos/técnicos, y que sentó las bases político-metodológicas para la participación ciudadana real, que se ve plasmada en la Ley 20.500, cuya principal defensora es la Presidenta Michelle Bachelet, quien ha instruido a todos los servicios, para que no sea letra muerta, por lo que este tiempo es una oportunidad.

Debemos comprender este proceso histórico, como algo evolutivo, pues existen diferentes criterios de redistribución del poder y participación ciudadana. Hay que avanzar paso a paso. Lo podemos ejemplificar con la “escalera de participación” (Arnstein, 1969), donde en cada escalón se establece los mecanismos de participación en función del rol que juega la ciudadanía y sus organizaciones en los ciclos de producción de las políticas públicas. De este modo, en la parte más baja se sitúan los instrumentos participativos cuya única intención es “ofrecer información”, en el segundo nivel (nivel medio) aparecen mecanismos que buscan “dar voz”, dirigidos a obtener mediante la consulta la opinión de los ciudadanos y sus organizaciones, por último en la parte más alta de la escalera, la participación se consolida, puesto que no sólo se escucha y da voz, sino que se traslada el poder, por lo que nace la capacidad para “tomar decisiones” de la sociedad civil, completándose el ideal de la profundización democrática de ser “informado, consultado y/o tomar parte”. Así avanzaremos para crear el verdadero poder popular.

TAGS: #ParticipaciónCiudadana

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31 de octubre

Muy buen artículo pero por desgracia hay que considerar que las instituciones políticas que nos gobiernan no son democráticas. El hecho de que los candidatos a senadores o diputados, a alcaldes y en el futuro probable a intendentes sean decididos por los partidos políticos dominantes, por una derecha duopólica ampliamente deslegitimada ante la población por sus vicios y formas de actuar, así nos lo demuestra.

Si hablamos de reivindicar la soberanía del pueblo, de eso finalmente se trata la democracia, ¿porqué los candidatos a cualquier cargo no pueden ser definidos a partir de un proceso eleccionario que arranque desde las juntas de vecinos pasando por las instancias intermedias y superiores de participación de los trabajadores? Precisamente el sistema político chileno no lo permite porque para éste nuestros derechos son meramente formales de modo que no se concretizan en garantías constitucionales genuinas que busquen el bienestar. En esas circunstancias, la democracia es una falacia.

31 de octubre

La Ley de Participación Ciudadana debiera llamarse “Ley de Participación de los dirigentes de las juntas de vecinos”, o algo parecido. Prueba de ello, la intención del Gobierno de formar el Consejo Asesor Civil de la Presidencia, en donde no pueden participar ciudadanos de a pie, sino que sólo dirigentes de las juntas de vecinos…

El ejercicio pleno de la democracia necesita crear una institucionalidad de participación ciudadana, en donde se apoye la gestión del Estado y los ministerios en general y al mismo tiempo se desarrollen ideas ciudadanas, tanto colectivas a nivel nacional, como personales, si son interesantes, y en especial todas aquellas que debieran surgir de los diferentes territorios del país.

Necesitamos un nivel de organizabilidad que nos permita gestiones políticas de diversa índole, tal como el planteamiento de un Programa de Gobierno Ciudadano, que pueda dar origen a un partido ciudadano y así postulaciones en línea a los diversos cargos de Estado para que los ciudadanos, bloggenado con los aspirantes, puedan escoger a sus reales representantes y que éstos estén comprometidos con el Programa de Gobierno que se haya planificado.

Así mismo, necesitamos un nivel de organizabilidad que permita un desarrollo de las comunas que logre frenar y revertir la migración al Área Metropolitana, para tener un desarrollo territorial mejor distribuido y alejarnos de las pestes de las concentraciones poblacionales. De igual modo, necesitamos un desarrollo técnico y organizacional que le permita al pueblo idear la creación de empresas en manos de la ciudadanía, de los trabajadores y de la gente común. A saber, Centros Técnicos que operen en comunas y una AFP y banco de dinero de los trabajadores, respectivamente, para comenzar…

Todas éstas gestiones las podríamos llevar a cabo mediante un debate amplio de ideas si existiera la institucionalidad estatal que nos permitiera hacerlo, de forma de poder intervenir también en los procesos que ocurren en la Presidencia, Congreso, Senado y ministerios. Una posible herramienta para llevar a cabo toda ésta iniciativa podría ser una Cámara Ciudadana Digital…

En el caso de no gestionarse una iniciativa como la indicada, de parte del Estado, bien la podría simular la ciudadanía, de forma que se produzcan los lineamientos organizacionales que necesita la población para generar los planes de cambio que se requieren implementar en el país, de forma que, en aras de la consecución de un futuro más esplendoroso, sazonado con mejores procesos de integración técnica, podamos aspirar a mejores índices de justicia social y desarrollo nacional, a todo nivel y en favor de todos los hijos de la patria…

31 de octubre

Peón de Jehová: Nunca pensé que lo diría pero en líneas generales estamos de acuerdo. Lo que sí hay que considerar es que todos los planteamientos que expresas no son posibles si a su vez no existen instituciones medianamente democráticas. Precisamente ahí está el gran problema de nuestro sistema político: que se apoya en una Constitución que es autoritaria no solo por el hecho de ser aprobada fraudulentamente sino además porque nos niega cualquier libre expresión de la voluntad de la mayoría.

01 de noviembre

Y no dudo, Alfredo que en líneas generales estemos de acuerdo, sin embargo, respecto a lo que comentas, hay dos cosas en las que no estoy de acuerdo contigo. Una es que hay uno de los planteamientos que hago que sí es posible, aunque no existan las instituciones “algo democráticas” que lo permitan. En tal caso, el otro punto de desacuerdo es que, existiendo el anterior, tampoco se nos niega la libre expresión de la voluntad de la voluntad de la mayoría.

Parece un detalle. Tu comentario así lo hace ver, sin embargo, lo último que digo es que “En el caso de no gestionarse una iniciativa como la Cámara Ciudadana, de parte del Estado, bien la podría simular la ciudadanía” y en eso estriba toda la diferencia de puntos de vista que quiero hacerte ver. Es probable que una vez hecho esto, tal vez sí estés de acuerdo conmigo, y que sólo se te pasó por alto el asunto, sin embargo, como comprenderás, esto no es un asunto menor, porque “es todo lo que nos queda”… No hay más oportunidades que esta, hasta donde el horizonte nos permite visualizarlo.

Esto último porque ha habido candidatos presidenciales que, desde una voz meramente populista, han pretendido plantearse a ellos mismos ante la ciudadanía, como una voz disidente, pero, detrás de sus palabras y de cierto hechos, no hay más cosa que sólo más de lo mismo de siempre. Por lo tanto con ellos no ha habido posibilidades de desarrollar los cambios que nos gustaría que ocurrieran y, todo esto, considerando la salvedad de que ha habido ciertos candidatos que no son factibles, por gusto de la ciudadanía, tal como la señora candidata que representaba a los pobladores.

Dada toda esta situación, sumada a la realidad política de una mafia de partidos que les encanta la situación tal como está, más el resto de los factores en los que se apoyan y que son un impedimento al desarrollo de una democracia entre nosotros, tales como la Constitución “en su estado”, más el Tribunal Constitucional y determinadas mayorías de quórum necesarias para hacer cambios, lo único que le queda a la sociedad civil no es ya pedirle al Gobierno en curso que le cree las herramientas que necesita, porque todo lo hace en la medida de lo posible y eso, comprendemos, que consiste en brindarle a la ciudadanía algunas luces de cambio, pero, sin quedar mal con la mafia política, lo que a su vez significa no hacer cambios ni drásticos, ni fundamentales, entendiendo por ellos los debidos yugulares que se hacen necesarios.

Entonces, todo lo recién dicho, para decir que en primer lugar sí tenemos un norte. Tenemos un a dónde ir. Un a qué mirar, o en dónde colocar nuestra vista y, por ende, nuestros anhelos, esperanzas y esfuerzos, si realmente comprendemos la existencia del norte al que me refiero, porque, sin él no vamos a ningún lado expresando que el sistema está en contra de nosotros, porque de nuestro lado no estará nunca por mérito y preferencia suya. El sistema representa a la mafia que lo mantiene funcionando política y económicamente, por lo tanto, todos lo sabemos, en el sistema no existe como posibilidad un reino de la mayoría ciudadana.

Entonces, la ciudadanía debe crear su posibilidad. Imaginar el espacio, fabricarlo, conquistarlo y llenarlo de la metodología de operaciones con que quiera construir las diferencias de cambios con las que sueña, siendo de paso respetuoso “con el medio ambiente” y con toda la manada política y la bandada económica, porque esto algo de ciencia debe tener, ya que necesitamos seguir conviviendo en una misma patria que mejore sus caminos de beneficio mutuo para todos.

Por lo tanto, lo que digo es que nuestra preocupación debe ser la organización de la sociedad civil, porque aún estando las cosas como están, con nuestros conocidos impedimentos constitucionales y una tropa política defendiéndolos y otra económica avalándolos, podemos pasar sobre todo ello y ellos y organizarnos, digitalmente, para plantearnos los objetivos que sean pertinentes, ya que impedimento para ello no tenemos ninguno, más que nuestra propia ceguera de no querer verlo y nuestra incredulidad de llegar a creer en ello, ya que si lo hiciéramos, podríamos crear la estructura organizacional que le dé curso a nuestras aspiraciones.

Entonces, y aunque lo pude haber dicho en un par de líneas, lo que necesitamos es simular la Cámara Ciudadana y para ello se requiere un mínimo de compromiso de unos pocos bloggers, algunos recursos que de algún lado pienso que podrían salir, incluso de la institucionalidad, porque el la Ley 20.500 concede recursos a las organizaciones ciudadanas vía postulación, más la promoción entre las redes sociales de la iniciativa, para alcanzar determinado quórum ciudadano que haga que tal iniciativa sea parte de nuestra vida, adoptándola como nuestra y validándola como necesaria e insustituible en aras de nuestras aspiraciones.

En total, contándome a mí, y a todos los interesados en el tema, llevamos una persona dispuesta a hacerlo… Si hubiera otra, ya podríamos discutir acerca de nuestro siguiente paso. El primero, para mí, es crear un sitio, aunque sea de forma incipiente, que dé a conocer la iniciativa y que busque sumar a otros adeptos, para encaminarnos hacia el claro del bosque en el que queramos construir la ciudad país con la que no dejamos de soñar…

Por mi parte, espero la llegado de Drupal 8 en alfha para poder comenzar. Hice, de hecho, un sitio con Drupal 7, pero, Drupal 7 tenía ciertas limitaciones que para no expertos no son sencillas de salvar. Ahora, luego de mucho tiempo, Drupal 8 está en versión Beta, pronto a llegar a ser una release… ¿Cuándo?, no lo sé… ¿Es posible hacer un sitio en otra plataforma?… Por su puesto, pero, no creo que con la potencia de Drupal, que es, al menos para mí, el mejor CMS. Hay otros. Algunos sencillos como WordPress, o bien la posibilidad de desarrollar vía programación directa con Dreamwever, pero, este terreno no es lo mio. No sé hacerlo y no me gusta complicarme la vida con herramientas de largo aprendizaje, en las que entiendo que deben cambiarse no pocas líneas de código cuando se ejecutan cambios. Drupal, en cambio, es muy potente, tiene una comunidad muy activa y presenta un sin fin de posibilidades, mismas que si bien tienen una curva de aprendizaje poco amistosa para inexpertos, la misma vendría a dar importantes frutos cuando adquiere cierto nivel de maduración…

No creo que sea de tu interés tomar el compromiso de desarrollar la página que busque lograr una organización básica entre los bloggers que convoquen a la sociedad civil, o bien contactar a un programador que lo haga. Si lo hicieras, yo me comprometería a cooperar contigo o ésa persona, para avanzar en los objetivos que se necesitan desarrollar. Pero, si fuese de tu interés lo que digo, avísame o bien piénsalo… Por mi parte, lo que he dicho que espero y quiero hacer, es una determinación que ya tengo tomada y ello porque sé que se han desarrollado diversa clase de sitios pro revolución democrática o participativa, or something, pero, ninguno de ellos es lo que yo planteo y ninguno de ellos busca lo que yo busco… Aquí, como ejemplo, tienes al elquintopoder.cl, pero, míralo, jaja… No pasa de ser lo que es… Se jacta de estar sobre las bases de una Fundación que se llama Democracia y Desarrollo, pero, de eso, nada… Lo mismo con otros sitios… Ninguno le achunta al clavo. Ninguro quiere ser realmente convocante y ninguno quiere plantearse los objetivos que yo deseo plantear…

Si tienes algo que decir, lo leo…

04 de noviembre

Es muy buena tu idea pero para mi el lenguaje de la programación es chino básico, no conozco bien del tema ni estaría en condiciones de desarrollar un proyecto como el que planteas. Lo que además me limita en ese sentido es el factor tiempo. En todo caso hazme saber sobre tu proyecto, como van las cosas, etc.

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