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Nacionalismo: una contradicción lucrativa

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Se debe tener totalmente presente que las prácticas nacionalistas son contrarias a los principios de igualdad, de democracia, e incluso aquellos referentes al “juego limpio”. De esto se sigue existe una tajante y categórica incompatibilidad entre los conceptos previamente mencionados y el nacionalismo. Por lo tanto es solo una muestra grave de cinismo considerarse demócrata y al mismo tiempo nacionalista.

Chile durante los últimos tres años ha experimentado grandes manifestaciones sociales -muchas de las cuales han devenido en verdaderos movimientos políticos transversales- que abogan por la instauración de derechos sociales que garanticen la calidad de vida de los ciudadanos. Estos derechos sociales se amparan en varias ideas que apuntan hacia una mayor inclusión social que termine con las grandes barreras de desigualdad que hoy nos separan. Con esto, no solamente se ha logrado que temas como la educación, la salud y las pensiones estén en los programas de todos los candidatos que actualmente se postulan a la Moneda, sino que también se ha puesto en jaque a las bases de la institucionalidad política del país, al postular por ejemplo, la conformación de una asamblea constituyente. Por lo que el llamado a marchar el próximo sábado 19 de Octubre en contra de los extranjeros residentes en Antofagasta provoca un sentimiento muy profundo de decepción, una decepción social, pues nos es común a todos.

Con el objetivo de examinar el problema de forma clara, es preciso revisar cuáles son los fundamentos que subyacen al hecho de convocar a una marcha en contra de los extranjeros. La respuesta es bastante obvia: el nacionalismo. El nacionalismo no es ninguna novedad, pues viene marcando nuestra forma de hacer política desde tiempos pretéritos, y siempre ha sabido adaptarse con sutileza a los nuevos tiempos, a veces, incluso amparándose en las ciencias naturales. Un ejemplo de lo anterior es el régimen nazi, que apoyado en teorías eugenésicas violó sistemáticamente los derechos humanos de miles de personas en pleno siglo XX. Con todo esto, vale hacerse la pregunta sobre los fundamentos del nacionalismo, y la respuesta no es demasiado difícil de hallar. Se trata básicamente de la idea de creer que un pueblo determinado es por alguna razón superior a otro, idea que dicho sea de paso, está más viva que nunca.

La noción de nacionalismo es una que al ser examinada rigurosamente colapsa por contradictoria. En primer lugar, los límites o fronteras acordadas entre los países del mundo responden a coyunturas políticas, intereses económicos o son el resultado de una acción bélica (que responde a intereses económicos). Es decir, la gran mayoría de las veces son los grandes grupos económicos quienes disponen del vulgo para defender sus intereses privados. Esta cuestión ha sido peculiarmente común en la historia de Chile. Por ejemplo, toda la Guerra del Pacífico se justificó para defender el capital de los grandes inversores ingleses en Chile. En otras palabras, el Estado de Chile ocupó a pobres jóvenes a luchar contra sus hermanos en honor a la patria (¿?), cuando en realidad solamente protegía el tesoro de unos pocos. En segundo lugar, una persona no puede elegir en qué lugar nace, por lo que es absurdo reprocharle a alguien su lugar de nacimiento. Por eso es aquí donde tiene más sentido tomarse en serio uno de los principios más importantes de la democracia; “todas las personas son iguales en dignidad y derechos”. De ahí que en una democracia de verdad lo que se procure es igualar a todas las personas en derechos y deberes, donde no existan grupos de privilegiados, y donde no existan personas que estén sobre la ley.

Sin embargo, no son muchas las personas que pueden defender las ideas previamente expuestas sin caer en la hipocresía. Sin ir más lejos, cada vez que juega la selección nacional de fútbol se observan reacciones nacionalistas por parte de miles de hinchas. Esto último es sumamente problemático, puesto que el deporte está subordinado a las reglas “del juego limpio”, que entre otras cosas supone un comportamiento neutral por parte de la audiencia hasta que se termine el juego. Porque lo relevante es determinar cuál de los dos equipos es el mejor. Asimismo, el ethos del deporte es precisamente fomentar el compañerismo, la competencia sana y el respeto. Por el contrario, cuando se adopta una preferencia clara por un determinado equipo antes de saber el resultado del juego, deja de ser “juego limpio” y se transforma en fanatismo, y el fanatismo es contrario a los principios del deporte que los mismos hinchas que cometen la falta dicen adherir.

Otro ejemplo que vale mencionar es toda vez que se discute la posibilidad de entregarle a Bolivia una salida soberana al mar, pues muchas personas toman partido por Chile antes de examinar el caso. Como en cualquier caso se deben disponer de todos los antecedentes relativos para poder tomar una decisión en base a Derecho. Sin embargo, muchas personas al ser interrogadas sobre la posibilidad de entrega responden casi intuitivamente con un no rotundo, y lo más problemático es que no a muchos pareciera importarles. Aquí el objetivo no es adjudicar la cuestión, simplemente se intenta dar cuenta del nacionalismo de muchos, pues al dejarse llevar por pasiones que no consideran los aspectos racionales terminan perjudicando a muchas personas.

En definitiva, se debe tener totalmente presente que las prácticas nacionalistas son contrarias a los principios de igualdad, de democracia, e incluso aquellos referentes al “juego limpio”. De esto se sigue existe una tajante y categórica incompatibilidad entre los conceptos previamente mencionados y el nacionalismo. Por lo tanto es solo una muestra grave de cinismo considerarse demócrata y al mismo tiempo nacionalista.

Sin perjuicio de lo anterior, es evidente que dadas las circunstancias sería ingenuo o inocente pretender que el nacionalismo acabará de aquí a poco, ya que lamentablemente seguirán los incentivos de las grandes corporaciones y de algunos sectores del Estado para incrementar el fervor nacionalista. Por último, la tarea se torna todavía más complicada de realizar, debido principalmente a que  el nacionalismo surge desde los sectores menos ilustrados de la sociedad y es al mismo tiempo avalado por los grandes grupos económicos, a quienes les conviene disponer del pueblo para que se destruya a sí mismo, –valga la metáfora- cual pelea de gallos.

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Comentarios

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18 de octubre

Apoyo totalmente la critica al nacionalismo, pues no beneficia para nada a la América unida que algún día se debería lograr. Pero pido no confundirla con patriotismo, lo cual si debe esparcirse entre los ciudadanos con orgullo.

Si me preguntaran prefiero decir que soy patriota a que soy nacionalista, por el simple hecho de que el primero obra a favor del bien colectivo para su nación, y el segundo sólo ensalza el nombre de su país por sobre los otros únicamente por el hecho de poseer esa nacionalidad. Me explico mejor: Un nacionalista engrandece el nombre de su país por sobre las otras naciones a las cuales se ve enfrentado. ¿Por qué lo hace? No hay razón lógica, si no sólo una lamentable concepción en su persona de que su país es superior, en todo rasgo, a sus semejantes territorios sólo por el hecho de que ha nacido en la tierra que defiende. No hay validez en su argumento (al menos que haya vivido en todos los países del globo).

Ahora, ¿Qué es lo que lo diferencia de un patriota? Un patriota es alguien que ama a su pueblo -no a su país si no a su nación- y es aquél que obra para lograr beneficios para éste pueblo y para lograr armonía y autarquía del susodicho.

Simplemente, el nacionalista sólo habla y habla sin retórica aparente y carente de argumentos, con el fin de nombrar a su país como el mesías de las naciones. En cambio, el patriota es aquel que obra para intereses de su nación, sin intentar crear gloria y fama para encararla ante los otros países, no, si no que busca lograr que su nación se desarrolle en todos los ámbitos para mejorar la calidad de vida de sus compatriotas. No lo busca de cualquier manera, si no de la manera correcta: No lo quiere buscar por palabras, intenta ascender con hechos.

Javier

20 de octubre

las selecciones deportivas futbol basqetbol vela badminton lo q sea, son producto de las fauces de la ideologia nacionalista q buscan y quieren construir escenarios qe les permitan ver y creer qe los triunfos de los equipos reflejan la superioridad de los pueblos y naciones… olimpiadas mundiales y similares son funcionales a esta ideologia nacionalista basada en la sobrevaloracion de la competencia como criterio de distincion entre bien y mal. El nacionalismo ademas sigue anclado a concepciones d darwinismo social qe son actualizadas a traves de las competencias deportivas… la creencia absurda respecto a qe hay capacidades naturales de las naciones… propia de las “razas” qe las componen… como si el poder politico privado y publico no hubiera intercedido en su produccion material

Chango lopez

21 de octubre

Nazionalistas al cuete. Usan afiche copiado de Nazis españoles, P.P. y PSOE se lee claramente y muestran lo poco inteligentes descerebrados que son estos nazionalistas subdesarrollados.
A los extranjeros que se roban el cobre les hacen reverencias, como a los Billiton que en Antofagasta solo dejan limosna, contaminación a la eternidad, y cerros llenos de pobres.

Von Marees

10 de noviembre

más que dar un mensaje nacionalista, es que la gente esta dando a entender su descontento hacía una política de puertas abiertas como la que tiene Chile. Donde el filtro de entrada y la entrega de residencias es prácticamente un regalo.

Lo que están abogando estos grupos llamados “nacionalistas” es que se tenga un mayor filtro de entrada al país para que separemos a los delincuentes con las personas que realmente ayudaran a crecer al país.

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