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Matrimonio homosexual: ¿realmente una buena idea?

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Polémico. No hay mejor descripción para el proyecto de ley que propone matrimonio para los homosexuales ingresado al Congreso Nacional por parte de senadores socialistas . Polémico tanto en la oportunidad como en su contenido.

En cuanto a su ocasión, ¿el proyecto sobre matrimonio homosexual realmente pensó en la conveniencia de las minorías que dice representar? Ciertamente quienes lo presentaron esperaban prensa, y sin dudas la obtuvieron. Pero ¿a qué precio? Al costo de radicalizar la discusión y demorar, por un tiempo indefinido un adecuado sistema para las uniones homosexuales en nuestro país. Fue poco serio “estirar la cuerda” en plena discusión sobre pactos que permitan una bien regulada unión civil entre parejas de un mismo sexo.

Pero más allá de la inconveniencia, hay motivos de fondo por los que, sin ser contrario a un sistema tolerante y democrático, me parece incorrecto legislar a favor de un matrimonio homosexual
 
Aclaro: mi negativa no se funda en motivos religiosos, no obstante haya quienes, con justa razón, argumenten por esa vía. Esta posición –es sano explicitarlo– se acompaña de un total respeto a las decisiones concernientes a la vida amorosa y sexual de cada persona. Es perfectamente compatible respetar las distintas orientaciones de las personas y la mantención de instituciones valiosas, como la matrimonial.
 
En primer lugar, coincidiendo con ex-primer ministro francés, por cierto socialista, Lionel Jospin, la razón de mi oposición está dada en que “la humanidad no se divide entre homosexuales y heterosexuales, sino entre hombres y mujeres” (1). La institución socialmente valiosa e insustituible que une a ambos es el matrimonio, y ello porque su carácter único nace de la complementariedad, biológica, psíquica y emocional entre hombre y mujer, que tiene el potencial de generar descendencia y educarla. Esa es la esencia del matrimonio. 
 
La singularidad social del matrimonio surge de su capacidad potencial de tener y formar a la descendencia, y no de una determinada relación afectiva ni sexual. Muchas otras relaciones dotadas de estos componentes no poseen las atribuciones que tiene el matrimonio, como por ejemplo la convivencia no sexual entre hermanos, entre tíos y sobrinos, etc. Sólo es necesario leer el derecho sucesorio o el derecho de familia para constatarlo.
 
Cuando el Código Civil en su artículo 102 prohíbe el matrimonio no lo hace solo para entre personas de diferente sexo, sino también a aquéllas que no han alcanzado una determinada edad, o a los que poseen determinados lazos de consanguinidad como los hermanos, y lo hace por una lógica evidente. Estas limitaciones existen porque la especificidad del matrimonio es su orientación a la descendencia. Si la razón del matrimonio fuera otra, si fuera sólo una cuestión afectiva o sexual, sobrarían todas o algunas de ellas.
 
Tal es así que todas las legislaciones, desde antiguo, otorgan la posibilidad de disolver el matrimonio o anularlo en caso de imposibilidad de concebir. Cierto es que existe la alternativa de adoptar, pero siempre el matrimonio se ha concebido en la perspectiva de que la mujer pueda concebir dentro de la legalidad.
 
Por lo tanto, el alegato de algunos de que existe discriminación en la institución del matrimonio heterosexual y que por ende la distinción entre hombres y mujeres sería inconstitucional no parece adecuado. Puntualicemos: discriminación, conforme a la isometría aristotélica, es tratar de manera distinta a personas iguales en idénticas circunstancias. Y la unión entre un hombre y una mujer no es igual a la unión entre dos hombres o dos mujeres, así como poder tener hijos no es lo mismo que ser estéril, y ser complementario biológica, física, psíquica y emocionalmente no es lo mismo que no serlo. 
 
Un último aspecto: legalizando el matrimonio homosexual, se producirá una separación creciente, casi insalvable, con el resto de sociedades y civilizaciones (2): la mayoría de Europa, Rusia; con Estados Unidos y la mayor parte de América Latina, con el mundo islámico, con los países de civilización budista, como China y Japón, con Australia, que rechazan el matrimonio homosexual. ¿Será que todo el resto del mundo está equivocado?
Se puede, perfectamente, ser un país moderno con una legislación tolerante y, a la vez, conservar las instituciones cristiano-occidentales que permiten que nuestra sociedad mantenga bases solidas. Como el mismo Jospin dice, “la creación de las instituciones obedece a la necesidad de cimentar y reforzar las sociedades humanas. Se las puede defender, se las puede combatir –lo que constituye asimismo una forma de autoestructurarse–, se las puede reformar. En cualquier caso, no creo que sea procedente negar su sentido y significación.” Algo tendrá el matrimonio que los totalitarismos nazis y marxistas pretendieron su debilitamiento. Algo que el buen Jospin entiende como una salvaguarda de los derechos fundamentales de los integrantes de la sociedad.
 
(1) Le Journal du Dimanche, París, 16 de mayo de 2004 (traducción de José María Puig de la Bellacasa.
(2) Sólo han aprobado matrimonios homosexuales el Estado Federado de México, los Países Bajos, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica. Noruega, Suecia, seis estados de EEUU y recientemente Argentina.
 
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Comentarios

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09 de agosto

Me parece que la democracia tiene como uno de sus finese esenciales distribuir y organizar los diversos intereses que representan los distintos grupos sociales e individuos que confían en ella. Esa es la base del pacto social que le ha dado vida en los últimos 200 años. Si hoy una minoría revindica la opción que se discute (matrimonio civil), al menos ud. de curso a que se discuta.
No sé porque se dramatiza el tema del matrimonio elevándolo al nivel de crisis antropológica cuasi apocalíptica. El matrimonio que cobija el derecho positivo chileno es ante todo civil.

09 de agosto

El problema no es reconocer la necesidad de la creación de instituciones que cimenten y refuerzen las sociedades humanas, sino el que éstas sean inadecuadas a la sociedad objeto en la se han estructurado. No debemos cultivar la tradición ni conservar instituciones por el simple hecho de su carácter como tales: debemos someterlas a exámen constantemente en orden de ver si están a la altura de nuestras propias convicciones morales. Aún aceptando que “la singularidad social del matrimonio surge de su capacidad potencial de tener y formar a la descendencia” no hay razón alguna para no que creer que el matrimonio homosexual puede perfectamente hacerlo por la vía de la adopción como tantos otros matrimonios heterosexuales ya lo hacen.

09 de agosto

Ahhhh, Marcelo. Una que te conoció, sigue pensando lo mismo de ti el día de hoy. Tu problema no es la unión homosexual, según entreleo de tu post. Tu problema es la palabra “matrimonio”. Sí. Ese es tu conflicto. Si se llamara unión civil, ¿te sentirìas más cómodo? Para no chocar con las mismas tradiciones cristiano-occidentales a las que aludes para afirmar tus argumentos y que -según tu propia opinión- permiten que nuestra sociedad manteng bases sólidas. Es decir, Marcelo, que si creo en dios y me guío por la religión, ¿todo en mi vida andará bien? Ok. Entonces, el Estado debería dejar de ser pluralista, ya que en este país conviven diferentes religiones. Mmmm, se complica el asunto, Marcelo. Pero creo que tu problema es mayor: las tradiciones judeocristianas son las que hacen que tu miopía sea más grande. Hombres y mujeres, no heterosexuales y homosexuales. Pues bien, hay una institución llamada matrimonio que NO ES DE EXCLUSIVO EJERCICIO DEL CATOLISCISMO. Y te amparas en la ley, nuevamente creada por hombres, leyes algunas retrógradas. Lamento leer lo que leo. Veo que estudiar leyes tampoco te sacó las antiojeras. Saludos y mis respetos, ojalá algún día te lea algo más sustantivo. Ah! Por cierto, justamente es necesaria un matrimonio civil (disculpa si te dan arcadas) entre homosexuales, porque ninguna ley los proteje al momento de la repartija de bienes, que es lo único que regula el matrimonio. El resto son pavadas románticas. Que son de mi gusto, por supuesto, pero que no tienen sentido alguno frente a los disparates que vemos diariamente: femicidios, parricidios, violencia intrafamiliar, cornudos/as por doquier, niños maltratados. Fíjate tú que todo eso pasa al alero del matrimonio que tú defiendes con tanto ahínco. Pues bien, es mejor liberrarse de las trancas religiosas, ¿pues no fue el mismo cristo que se juntaba con prostitutas y ladrones? Quizás entendieron mal los de la iglesia católica y creyeron que eran niños…

10 de agosto

Carolina: ¿ Tanto enojo ?….para las erencias tenemos los testamento y ya, Marcelo tiene razon, y la vision judeocristiana es la que nos permite ver MEJOR, si…Cristo se juntaba con pecadores, pero con la adultera le dijo: Ve y no peques mas…, ama al pecador ,no el pecado, pero puchas debe ser dificil para ti entender esto o no?

10 de agosto

Sergio: ¿La visión judeocristiana nos permite ver mejor? ¿qué tiene que ver eso con la ley?

26 de agosto

Sergio, la intolerancia es tu estigma, lamento profundamente que tu opción religiosa te haga sentir que eres MEJOR (tal como lo pusiste, gritando con mayúsculas) que el resto. Lapidamos como sociedad a los homosexuales, les quitamos derechos fundamentales, los obviamos como ciudadanos, y te aseguro que sólo aman de manera diferente y nadie debería cuestionar la decisión de qué hacer con su vida. Creo que tu homofobia te lleva a pensar de esta manera. Me sería tan indiferente si me dijeras que eres un homosexual y que quieres casarte, pero me escandalizaría y pediría todo el brazo de la ley sobre ti si me enterara que golpeas a tu mujer, violas a niños o eres ladrón de terno y corbata. Revisa tus pobres argumentos bíblicos, que nada tienen que ver con la democracia.

09 de agosto

A ver, veamos. Cuando el autor coloca en un párrafo inicial que “mi negativa no se funda en motivos religiosos, no obstante haya quienes, con justa razón, argumenten por esa vía”, para más adelante y casi al cierre del texto agregar que “Se puede, perfectamente, ser un país moderno con una legislación tolerante y, a la vez, conservar las instituciones CRISTIANO-occidentales que permiten que nuestra sociedad mantenga bases solida”, estamos frente a una incoherencia de tal magnitud que la argumentación presentada solo pasa a ser un mero adorno.

No se puede decir que no se tiene una fundamentación religiosa para oponerse algo para luego terminar diciendo que se deben conservar las instituciones” cristiano-occidentales”, cuando el cristianismo es una postura religiosa en si.

La visión social que algunos tienen, respecto a “la singularidad social del matrimonio surge de su capacidad potencial de tener y formar a la descendencia”, es meramente religiosa, y basada en las epístolas de San Pablo, por ejemplo. O sea, nuevamente un argumento de fé, cuando se dice que la motivación para oponerse al matrimonio homosexual no le nace de ella al autor.

El que Jospin sea socialista no lo priva de ser potencialmente homofóbico, lo que queda graficado en la cita que presenta el autor de este texto. La humanidad dividida solamente en hombres y mujeres, dejando de lado a homosexuales, es claramente discriminatoria, da lo mismo la orientación política del autor de la misma. Además, ¿es la única forma en que se ha dividido a la humanidad?. Si dividimos la humanidad en hombres y mujeres, ¿la igualdad de géneros entonces es una falacia en sí?. Lo otro, sería interesante el contexto completo de la frase, ¿o no?

Luego, el Sr. Brunet, argumentando “no religiosamente”, expone “Puntualicemos: discriminación, conforme a la isometría aristotélica, es tratar de manera distinta a personas iguales en idénticas circunstancias”. Pues bien dos personas que se aman, que quieren contraer matrimonio y de paso refrendar su amor mediante un contrato ante la sociedad civil, ya son iguales (pares) por ser personas sujetas de derecho..¿o no?. Si aplicamos su lógica, vemos que estamos ante una situación idéntica (“peronas” que se aman y quieren contraer matrimonio), ¿o unas son más personas que otras dependiendo de su condición sexual?. O sea, si dos personas sujetos de derecho (idénticas en el único aspecto relevante para un Estado), independiente de su género (pues para ser ciudadano no me piden orientación sexual ¿o sí?), pueden contraer matrimonio si son hétero, pero no si son homosexuales, estamos aplicando una condicionante discriminatoria. En esta caso la condicionante, aunque el autor reniega originalmente de ella, es la que da una postura religiosa.

Luego, en un texto que trata de esconder la verdadera postura del Sr. Brunet, la del catolicismo o cristianismo, el autor nos agrega: “Un último aspecto: legalizando el matrimonio homosexual, se producirá una separación creciente, casi insalvable, con el resto de sociedades y civilizaciones”. Respecto a ello podemos recordar que los países que comenzaron a abolir la esclavitud eran minoritarios, lo que en ningún caso produjo una separación creciente e insalvable con otras civilizaciones. Al contrario, los fue acercando y hoy la esclavitud es condenada por todas las naciones.

A lo de alejarnos de las civilizaciones el autor suma un argumento tan pobre como este: “la mayoría de Europa, Rusia; con Estados Unidos y la mayor parte de América Latina, con el mundo islámico, con los países de civilización budista, como China y Japón, con Australia, que rechazan el matrimonio homosexual. ¿Será que todo el resto del mundo está equivocado?”.

Revisemos. Como ejemplo podemos decir que en la edad media la tierra era plana para la mayoría de los gobiernos, ¿o no?. Pero la tierra es redonda. También, y ¡oh! coincidencia, durante siglos la humanidad creyó que el sol giraba en torno a la tierra, basado también en creencias religiosas, y resultó que no era así. La historia evoluciona estimado sr. Brunet. El que la mayoría haga o crea algo en un momento dado no lo hace correcto para siempre, especialmente en el caso de las convenciones sociales-civiles como el matrimonio.

Casi para ir cerrando, en un afán de enmascarar su visión religiosa del matrimonio, tratando de vendernos una postura libre de prejuicios de fe, el Sr Brunet cita como ejemplo a musulmanes y budistas, pero a reglón siguiente expone: “conservar las instituciones cristiano-occidentales que permiten que nuestra sociedad mantenga bases solidas”. Pues bien, los budistas no son occidentales y los islámicos o musulmanes no son cristianos ni occidentales. Mezclar peras con manzanas, luego separarlas y caer en contradicciones profundas demuestran la debilidad de una postura.

A veces es más sano ser honesto con uno mismo y con el resto, en vez de tratar de mostrarse como políticamente correcto, tratando de justificar posturas religiosas mediante infructuosos y tristes intentos de “intelectualizar” visiones de fe.

10 de agosto

Marco: Tanto religiosa como intelectualmente , es el matrimonio entre un hombre y una mujer , lo que corresponde, es lo natural. Tolerancia significa aceptar tu derecho a hacer con tu vida lo que sees, pero no me obliga a aceptar tu postura como la correcta. En la duda , consultemos al pueblo, como en California, si en Argentina fueran igual de libres , , no estarian celebrando…..

10 de agosto

Sergio: A la ley no le compete lo religioso. De modo que si de acuerdo a su religión, el matrimonio es entre un hombre y una mujer, bien por usted y su religión. Pero quédese ahí mismo nomás y no pretenda que sus principios religiosos se establezcan en la ley.

Tiene usted una curiosa idea de tolerancia. Usted puede seguir pensando que el matrimonio homosexual es lo incorrecto, pero por la tolerancia usted no puede impedirle al resto hacer su vida como quiere.

10 de agosto

Señor Sergio Jaime Roa: Alguna vez hubo quienes sostuvieron que lo “natural” es que las mujeres no voten, que “lo natural” es que el mundo es plano, que lo “natural” es que la tierra es el centro del universo…sabe, la homosexualidad es por naturaleza mucho mas “natural” que la no-sexualidad de sacerdotes. ¿Estaría Usted de acuerdo con restringir derechos civiles a sacerdotes por el simple hecho de vivir de una manera “no-natural”???

09 de agosto

Sin ser versado en el tema jurídico (cuestión que guía a Brunet) me permitiré sólo opinar sobre algunas deficiencias lógicas que a mi juicio se presentan en la columna. Por una parte, dotar de una intencionalidad reproductiva, es decir, exclusivamente reproductiva, al matrimonio es de todo incorrecta, parcial, incompleta. Deja fuera parejas heterosexuales infértiles, a parejas fuera de edad reproductiva, e incluso a parejas fértiles y en edad que sin embargo, no desean tener descendencia. Cuando nos apegamos tanto a la semántica (tanto moral como jurídicamente) el riesgo es alto, lleva a la inductiva racionalidad instrumental de la mujer como incubadora, por un lado, y por otro, a reconocer a la pareja, sólo en función de su potencialidad reproductiva. Es para mí una retórica anacrónica. Saludos.

10 de agosto

Carlos: ¿ cual es tu idea de matrimonio? , por ser…..

09 de agosto

Recomendaciones para afrontar el tema:

1.- Si eres hombre y no estás de acuerdo con el matrimonio gay…no te cases con un hombre.
2.- Si eres mujer y no estás de acuerdo con el matrimonio gay…no te cases con una mujer.

Casarse no debe ser una obligación. Pero sí debe ser un derecho.
Como todos los derechos civiles.
Para todos.

10 de agosto

Marcos : El Matrimonio ES entre hombre y mujer , , no es un derecho civil, es algo propio y esencial de un homre y una mujer, soy tolerante con los homosexuales, pero las cosas como son

10 de agosto

Exactamente lo que pienso.
Debe existir la opción para todos. Tanto para decir “sí”, como para decir “no”.
Hay cada uno debe decidir si está entre sus valores o qué sé yo.

Saludos.

10 de agosto

Estoy plenamente de acuerdo contigo.

09 de agosto

Don Carlos Sierralta, como ya sabrá, el sr. Brunet se basa en el Derecho Romano para justificar una finalidad de procreación al matrimonio. Pero como usted expone muy bien, si nos quedaramos anclados en aquella premisa (procrear como fin), hoy los vasectomizados, las mujeres que han sufrido histerctomia, los ancianos y laspersonas con multiples condiciones similares estarían impedidas de contraer nupcias aunque sean heterosexuales y se quieran casa con alguin del sexo opuesto (bajo el critero del autor de esta columna).

En el derecho romano, por ejemplo, se permitía el matrimonio a jóvenes de 12 años hacia arriba. ¿Por qué? Porque ya habían pasado la pubertad y estaban en condiciones de procear. Hoy, la pubertad llega hasta a los 8 años, y si nos apegamos al derecho romano como el señor Brunet, ¿por qué no permitimos a menores de edad casarse libremente?

Las leyes, producto de convensiones sociales, evolucionan junto con la civilización. Apelar al derecho romano exclusivamente, tomando parcialmente un punto respecto al matrimonio (la impotencia generandi), es asimilable a reconocer en la época actual la existencia de Patricios, Plebeyos y Esclavos..o no?

Repito, a veces es mejor reconocer y asumir una postura, por muy impopular que ésta pueda hacernos, antes de empezar a “intelectualizar” visiones que tienen más base en la moral y valores religiosos da cada uno.

09 de agosto

el articulo del señor Marcelo Brunet parte criticando la conveniencia de presentar un proyecto de matrimonio gay cuando existen varios proyectos de union civil a discutir en el parlamento..mmm…de partida este señor de todas formas criticara un proyecto de esta indole independiente de la oportunidad en que sea presentado , ya que sus postulados denotan una mirada chata y recalcitrante del tema…. ademas si miramos como exploto la aprobacion del matrimonio igualitario en Argentina ,se debio a la accion provocadora de militantes gay en tribunales ( desde el 2007 en adelante mediante recurrsos de amparo ) consiguiendo sensibilizar a jueces, opinion publica , parlamentarios y finalmente al gobierno.

En este siglo los vientos del cambio cultural amenazan derribar los prejuicios homofobicos presentes en muchas personas. Recien el 2001 se aprueba en los Paises Bajos el matrimonio gay y ya van diez paises que han aprobado legislaciones similares, ademas 6 estados de EE.UU y el D.F de Mexico. Alrededor de veinte paises incluyendo tres sudamericanos han aprobado legislaciones del tipo Union Civil , en unos solo orientados a aspectos patrimoniales pero en otros incluyen el derecho de adopcion pero sin usar la palabra matrimonio…como en Dinamarca. En varios de estos paises no seria de extrañar que en los proximos años transiten al matrimonio igualitario…

La imagen de dos hombres o dos mujeres besandose publicamente “urbi el orbe”como vimos en Argentina es mas potente que mil discursos y seguramente potenciara un efecto bola de nieve en diversas partes del mundo incluyendo a nuestro pais

09 de agosto

Tu artículo me parece interesante, de los bueno artículos conservadores que he leído al respecto. No obstante, no considero que la ley es siempre la correcta o, para usar una palabra muy de moda, “adecuada”. Comparto plenamente la opinión de Marco Fernández, quien fue conciso y directo: todos deben tener el mismo derecho. La cuestión legal, como muchas otras cosas, nacen de necesidades de los seres humanos. Y los homosexuales no se han definido como tales -al menos en un principio- ni han puesto esencialismos en su opción sexual, sino que el mundo que se dice “normal” o heterosexual es quien ha radicalizado y esencializado las conductas, al punto que es la misma ley la que pena dicho comportamiento. Me encantaría saber cómo ves, qué opinas, que la ley sí divida el mundo entre homosexuales y heterosexuales que, según Jospin y tú (o como Lagos cuando dijo que la sociedad no estaba preparada: ¿es eĺ la sociedad?), tal división no existe. Buenas artimañas para canalizar los consevadurismos y vestirlos con ropa más o menos decente. ¿Por qué es tan difícil pensar que la gente puede hacer lo que quiera mediante el respeto a ley? Simplemente se pide corregir un artículo. Un artículo que, para una buena parte de la ciudadanía, significa ampliar sus derechos y, por consiguiente, cumplir con las obligaciones que collevan. ¿Por qué hay gente que se ampara en lo que existe para argüir que eso es lo que se debe hacer y dejar sin posibilidad de mejorar lo que ya existe? Creo que eso es conservadurismo duro, aunque luzca un atuendo de tolerancia y se desmarque de las opciones religiosas.

10 de agosto

Marcelo: Te felicito por la claridad expuesta y concuerdo plenamente …..

10 de agosto

Me gustaría que, más allá de decir “concuerdo plenamente”, pudieses explicar tu punto de vista, también más allá de decir que las “cosas son así no más”. Se trata de debatir, no de dar por sentados supuesto antojadizos, ni opiniones de francotirador. Creo que sería bueno que desarrollaras más tu punto de vista, para que abramos la discusión hacia otros frentes. Espero no incomodar con esta réplica.

10 de agosto

Francisco: Esta semana te argumento, los tengo….,y…no me incomodo tu replica

10 de agosto

¡Perfecto! Gracias por tu buena disposición, me mantendré a la espera. Saludos.

10 de agosto

Si la discusión es un tema meramente semántico, hay que tomar en cuenta que el significante es el mismo pero el significado ha variado con los años.

No hay que olvidar que el matrimonio no siempre fue monogámico sino también poligámico, y no necesariamente basado en el amor, sino que era un acuerdo económico acordado por los padres y no por los propios esposos, donde en muchos casos la mujer era vista como una propiedad del hombre, etc.

10 de agosto

Me parece interesante tu artículo. Recurres a datos precisos y eso te lo agradezco. Sin embargo, creo que no fuiste lo suficiente claro en el tema de la descendencia, pues al final, todo se resume en eso, y por lo mismo, un tema muy importante sería saber qué sucede con las parejas heterosexuales en la que uno o ambos miembros son estériles. ¿No está permitido que contraigan matrimonio?

Es bien claro que en muchos casos los contrayentes no están enterados de la esterilidad de su pareja y sería paranoico someter por ley a todos a que se realicen un test para constatar su fecundidad, pero en principio, ¿esas personas infringen la ley?… Al parecer sí

Por ello, sinceramente, pienso que se debe reformar el concepto y la institución del matrimonio. Creo que posee una debilidad: no tiene por qué prohibírsela a quienes quieran unirse bajo este compromiso. No veo el problema. Hay que cambiar el paradigma. No nacerán menos niños por ello, ni se acabarán las familias tradicionales tampoco. No debería por qué ocurrir esa disminución por el simple hecho de que más personas puedan casarse. El dilema en ese sentido no existe. O habría que revisar cómo han cambiado las cifras de bodas en los países y estados donde se legalizó el matrimonio gay. ¿Dañó, destruyó, acabó con la familia?… si no es así, entonces sólo se les está negando la posibilidad a los homosexuales de puro egoísmo y fundamentalismo insulso.

Además, no seamos hipócritas, ya se aprobó el divorcio -nos tomó mucho tiempo, pero finalmente ocurrió-, con ese paso ya dimos un salto sobre la idea fundamental del matrimonio “que es para toda la vida”. Ahora bien, si se cambió esa idea del épico “hasta que la muerte nos separe”, ¿por qué no se puede cambiar la concepción de que sólo pueden casarse las parejas que pueden engendrar hijos?

Los heterosexuales pueden tener su boda, pueden tener hijos biológicos, pueden darlos en adopción, pueden adoptar los niños que quieran, pueden anular su matrimonio si lo desean, y ahora también pueden divorciarse. Por favor, analice cuántas de esas aseveraciones que nombro no son propias de la definición de matrimonio. Es cosa de abrir los ojos un poco. Los gays en tanto -no es ni necesario decirlo-, ni siquiera cuentan con alguna de esas alternativas.

10 de agosto

Sobre el punto de la división de los seres humanos, es bastante difícil hacer una distinción por genero, tanto a nivel biológico como psicológico. Siempre vas a encontrar personas que no puedas clasificar como hombre o mujer, o que si sigues un criterio u otro llegaras a resultados distintos. Por ejemplo, si te basas en los cromosomas tienes el caso de personas que son fenotipicamente mujeres pero tienen los cromosomas XY. No son importantes los detalles, pero el punto es que la ciencia no puedes dividir a la humandidad en dos grupos de forma clara, por lo que estas partiendo de una premisa equivocada.

Respecto a la “complementariedad biológica, física, psíquica y emocional” no veo ningún fundamento para demostrar que existe o que es mayor entre personas de distinto sexo.

Sobre el fin “reproductivo” del matrimonio, una buena parte de las parejas se casan sin el fin de tener hijos, tanto por que no quieren como por que no pueden. ¿Acaso para todos ellos debería estar prohibido casarse?

Mi opinión es que el matrimonio simplemente está regulando algo que sucede, dos personas deciden vivir juntar y establecer una relación que es reconocida socialmente, La ley debería reconocer eso, independiente del sexo de las personas involucradas.

cindy-iriarte

10 de agosto

Marcelo Brunet, lo único rescatable de esta columna es el tono sospechosamente “respetuoso” con el que tocas el tema. Dicho sospechosamente porque entre tanto mar de comentarios aberrantes, discriminatorios, bíblicos y de un cuanto-hay, resulta curiosa una intervención en contra del proyecto de ley, pero que no raye en lo directamente ofensivo. No obstante, la cantidad de prejuicios dichos de manera educada no te hacen diferente al resto de los opinólogos contrarios al tema.
Creo que un pacto de unión civil no sólo es discriminación en su concepción, sino que además obliga a las parejas homosexuales a la convivencia, regulando aspectos patrimoniales que son lo menos preponderante en esta discusión. El matrimonio universal, en cambio, busca regular la construcción de familias homoparentales, ofrecer a parejas del mismo sexo mucho más que una pobre regulación económica. Y es aquí donde surgen los argumentos principales a favor.
Partiendo de la base del Estado Laico, aún no he leído (ni escuchado) ningún argumento sólido para negar el matrimonio universal. Seguramente no tengamos ley en los próximos años o décadas, pero eso será porque los fundamente pobres, judeo-cristianos y moralistas, habrán ganado la batalla una vez más frente al derecho de las personas a prosperar.

10 de agosto

1. Si bien puede aceptarse que el matrimonio sea una institución socialmente valiosa e insustituible, debo disentir en que sólo entre hombres y mujeres pueda darse complementariedad psíquica, biológica y emocional. Innumerable evidencia nos demuestra que efectivamente parejas homosexuales pueden complementarse psíquicamente y emocionalmente. De eso se trata enamorarse y realizar el compromiso de vivir juntos. Esa complementariedad no es ni nunca ha sido exclusiva de parejas hetero.
Ahora, respecto de la complementariedad biológica esta perfectamente se puede dar: para eso está el ámbito sexual e incluso a veces ni siquiera es necesario para llevar una vida en pareja (las monjas se casan con cristo y nunca lo han tocado!). Reducir nuestros cuerpos a meras máquinas
reproductoras es una mirada demasiado simple y conveniente para la posición del autor. Pruebas de que esta equivocado existen: parejas heterosexuales que no puede concebir, ya sea por edad, enfermedad, incapacidad, etc., pueden contraer matrimonio perfectamente y nadie podría decirles que dicho matrimonio no es válido.
¿Se puede contraer matrimonio sin la posibilidad biológica de concebir? Perfectamente. ¿Es menos matrimonio por eso? No. Si la concepción y descendencia son de la esencia del matrimonio ¿acaso un matrimonio no se entiende como tal desde que nace el primer hijo? Y si un matrimonio no puede concebir, ¿se entenderá como un matrimonio de menor relevancia o calidad hasta que logren la adopción de un menor?

La “generación de descendencia” sí es importante, pero ni es esencial ni es lo más relevante en un matrimonio. Lo importante en un matrimonio es lo que la pareja decide. La relevancia a cada uno de los factores que determinan una relación de pareja en matrimonio, la complementariedad biológica, psíquica y emocional, la determina cada una de las personas en matrimonio de acuerdo a sus propias realidades, personalidades y convicciones. Y no le corresponde a la ley decir que lo más relevante en un matrimonio es la procreación.

Ahora, lo curioso es que no es la ley la que le da esa relevancia, sino los partidarios del matrimonio exclusivamente heterosexual. La ley dice: “El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse mutuamente.”

Vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente. ¿Dice cuál es el más importante o relevante? No.

Por supuesto, esto no quiere decir que el aspecto reproductivo, o “generar descendencia”, como dice Brunet, no interese a la sociedad. Y es que para eso está la institución de la adopción.
La adopción será, entonces, la solución para los matrimonios de personas del mismo sexo que no puedan ni deseen procrear.

2. Ahora, tengo problemas cuando se trata de argumentar en contra del matrimonio homosexual citando el Código Civil. Sabemos que éste código es una mera ley. Ni siquiera de Quorum Calificado, sino una ley como cualquier otra. Y argumentar en base a ella, que en su esencia (de nuevo el tema de la esencia), puede ser modificada y derogada, es una muy fea forma de falacia de autoridad, la autoridad de la ley.
Es cierto que la ley dice que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, pero eso es precisamente lo que queremos cambiar, y una vez que se cambie no por eso el código dejará de ser una ley. Es más, seguirá siendo la misma ley de siempre.

3. Es cierto, que el Código Civil establece la prohibición de los menores de contraer matrimonio, pero no por un tema de procreación, sino de voluntad.
Verá, el menor de 18 años perfectamente puede procrear y peude casarse (¡antes de los 18 años!) pero no puede casarse libremente sin sufrir algunas sanciones por parte de la ley (mínimas, pero importantes).
El impúber, es decir, la mujer menor de 12 años y el varón menor de 14, tampoco pueden contraer matrimonio, y es porque la ley entiende que no tienen la capacidad suficiente de discernimiento. Tampoco puede contraer matrimonio el que “carece de suficiente juicio o discernimiento…”, “los que se hallaren privados del uso de razón…” y “los que no pudieren expresar claramente su voluntad por cualquier medio”.

Éstos son los llamados Impedimentos Dirimentes Absolutos (la doctrina los llama así, no me miren a mí), y quien cae en alguno de esos casos simplemente no se puede casar. Con nadie. Ve usted ahí un fundamento “de reproducción o generación de descendencia”? Yo no. Porque no lo hay.

4. Ahora, el argumento de que nos estaríamos separando del resto de las civilizaciones es poco serio. Y es que no legislamos para vernos bien en la foto con el resto de los países, lo hacemos para proteger los derechos de nuestros ciudadanos. Además, que también podríamos argumentar para el otro lado y señalar que las sociedades a las que más nos queremos parecer efectivamente están legislando a favor del matrimonio homosexual.

5. Por último, que el matrimonio SIEMPRE se haya considerado como entre un hombre y una mujer no es ni serio ni tiene suficiente peso como para discutirlo aquí.

Saludos a todos.

10 de agosto

El argumento de que el matrimonio tiene como fin la procreación ha perdido todo sentido desde que se igualaron los derechos de los niños nacidos dentro o fuera de este. Es decir, las consecuencias de la procreación no dependen para nada del matrimonio, por lo que ese fin quedaría obsoleto.
Quedan entonces otras consecuencias más bien economicas o civiles, por ejemplo, el derecho a legalizar a un cónyuge inmigrante o los trillados derechos de herencia. En este sentido el carácter heterosexual del matrimonio tampoco es relevante.

10 de agosto

“La singularidad social del matrimonio surge de su capacidad potencial de tener y formar a la descendencia” – El matrimonio no es necesario para “tener y formar a la descendencia”.
Ergo: prohibamos el matrimonio para todos!!!!

10 de agosto

Marcelo, en varios puntos estoy en desacuerdo con tu columna. Primero creo no es valido esgrimir razones religiosas en el matrimonio civil, pues este abarca a moros y cristianos, no solo a los creyentes,
Hacer un proyecto de ley no es radicalizar. Creo los que historicamente han radicalizado las discusiones con contenido valorico han sido grupos religiosos. Acuerdate sino en el fin de los hijos ilegitimos o en la ley de divorcio.
Hablas de complementariedad entre un hombre y una mujer, negando que podria haberla entre dos personas de igual sexo. Creo es un prejuicio personal tuyo pues el complemento es algo tan romantico como etéreo. A veces esa supuesta complementariedad no es mas que somentimiento de una mujer al hombre. Pienso las verdaderas relaciones de pareja son mas complejas.
Por ultimo hablas de descendencia, o sea que el matrimonio que no puede o noquiere tener hijos es menos matrimonio que lo que sí pueden/quieren?
Todos somos iguales, por qué discriminar a personas adultas que se quieren y que desean formalizar su vinculo ante la ley civil?

11 de agosto

http://www.theclinic.cl/2010/07/24/nicolas-alessio-cura-argentino-a-favor-del-matrimonio-gay-%E2%80%9Cla-iglesia-tiene-que-abrirse-al-siglo-en-el-cual-vive-y-dejar-los-prejuicios%E2%80%9D/

Ahí tienen una visión de un sacerdote bastante atípica. Una mirada incluyente sobre las minorías sexuales y su demanda de matrimonio.

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