#Ciudadanía

Más libertad y más derechos

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La lógica de responder con más restricciones a la ampliación y expresión de demandas,impone barreras al arraigo de los derechos humanos en la sociedad. Es una alternativa tentadora y transversal, que aplican los estados a diestra y siniestra

Un destacado twittero de la plaza, @sebastian_gray, sentenció hace unos días,  seguramente pensando en las marchas estudiantiles: “Las grandes reivindicaciones sociales del siglo XX (derechos civiles y laborales) sólo se lograron con extrema violencia en las calles”.

La sentencia es una síntesis apretada y eficiente de uno de  los grandes dilemas del siglo pasado, que tuvo en muchas sociedades una deriva autoritaria con enormes costos en vidas.

En el nuevo siglo aún estamos lamiendo esas heridas. La instalación de una cultura de derechos humanos es un camino largo, difícil, de muchas renuncias a visiones dogmáticas  acerca de la sociedad, sus conflictos y sobre todo a la forma y dirección de las transformaciones para responder ante las desigualdades e injusticias.

La lógica de responder con más restricciones a la ampliación y expresión de demandas, impone  barreras graves al arraigo de los derechos humanos en la sociedad.  Es una alternativa tentadora y transversal, que aplican los estados a diestra y siniestra. Unos quieren impedir la manifestación pública, otros no quieren saber de visiones críticas en los medios de comunicación, ambos invocan  “razones superiores”: el orden público unos, los cambios estructurales, otros.

Precisamente por la herencia, positiva y negativa, que nos dejó el siglo XX es que creo necesario tomar posición, por una ruta crítica que nos haga pensar y actuar siempre por más derechos  y más libertades, por difícil que resulte.

La formulación de estándares internacionales de derechos humanos, ha sido una importante herramienta para la ciudadanía, que ha permitido  cautelar y ampliar sus derechos, cuando los estados los transgreden o sus instituciones no integran este enfoque.

Así fue con la jueza Karen Atala quien alegó discriminación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, o el fallo de la misma instancia que nos permitió, no sólo ver la película La Ultima Tentación de Cristo, sino que impulsó las reformas  para levantar la censura previa. O las innumerables medidas cautelares que se interpusieron en favor de víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

Son situaciones en que se ha fortalecido el arraigo de una cultura de derechos humanos. Para la sociedad civil,  entonces, es clave deliberar acerca de la eficacia de estas herramientas y sobre la necesidad de su fortalecimiento, más frente al  momento crítico que vive el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH), por las    reformas  que se intentan introducir algunos estados latinoamericanos, tendientes  a debilitar a sus pilares fundamentales, especialmente a la Comisión Interamericana  y a la Relatoría de Libertad de Expresión.

Este es el sentido que busca con la convocatoria al foro “Más libertades, más derechos” del martes 10 de julio, impulsado por un amplio arco de medios y plataformas digitales junto a organizaciones estudiantiles, de profesionales  y ciudadanas e instituciones académicas. El foro contará con la participación de panelistas que pondrán los puntos críticos sobre el SIDH, a través  de la perspectiva de distintos sectores que han sido protegidos y beneficiados por su actuación.

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Foto: Belleandrafa

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06 de julio

El sistema político mundial atraviesa por un momento en el que se pretende recobrar la confianza de la ciudadanía, procediendo de forma ética, transparente y sin corrupción, lo que nos habla precisamente de la falta de ética, transparencia y la corrupción existente…

Es decir, la colusión política parece internacional y en Chile ya se ha hecho eco en el Congreso acerca de ello, pero, ¿qué reales posibilidades existen de que la clase política ponga sus mejores esfuerzos y voluntades al servicio de la población que con mayor énfasis lo necesita?…

La respuesta es obvia porque no hay sistema político que pretenda alcanzar la democracia y la soberanía económica de la nación, especialmente organizando lo necesario para que la población sea la dueña, paulatinamente, de los recursos soberanos y principales tipos de empresas…

Y no es que no exista metodología para lograrlo, sino que no hay voluntad porque estamos insertos en un sistema de dictadura de partidos políticos que se comportan como una mafia política y económica, porque eso es lo que en realidad son…

El discurso pro igualdad, libertades, participación, democracia y sentido común está como fuera de lugar para las masas políticas porque no luchan por el poder para servir al pueblo, sino que a sí mismos.

Luego de haberlo meditado mucho y haber solicitado la implementación de diversas medidas que se pueden encontrar en http://www.camaraciudadana.cl a toda clase de manifestación política, he llegado a la conclusión que lograr la LIBERTAD de la clase opresora del pueblo es algo que sólo se debiera alcanzar con la paralización del país, violencia y el enjuiciamiento de la clase política para construir un sistema racional y a su vez democrático…

Puede parecer extremista esta posición, pero, emplazar a la clase política a mantener un debate con la ciudadanía es imposible, porque ellos son una masa de ratones cobardes que se esconden detrás del escudo que les provee una Constitución política que ampara toda la clase de injusticias que desde esa trinchera no están dispuestos a resolver…

Además, existe una masa incalcuble de personas que se creen el cuento de la seudo democracia y piensan que rayando frente a un voto y en la próxima ocasión frente a un nombre distinto, las cosas habrán de cambiar, pero, mira nada más cuán ciegos son y cuán destartalados son sus procesos mentales que lo justifican…

Mientras la realidad no sea comprendida tal como debe ser, es decir, que estamos bajo el azote de una dictadura que lacera al pueblo con usura y manufactura institucionalizada de pobreza, será imposible que el pueblo se tome las calles y exija realmente la democracia que se merece una nación en la que los derechos de los ciudadanos sean tan valiosos como los de la mafia política…

Comentarios y textos similares al tuyo he leído decenas y docenas de ellos, pero, son inútiles, porque nada cambia en realidad…

El único medio para alcanzar la libertad necesaria del pueblo es la paralización del país y el enjuiciamiento de la clase política por alta traición a la patria y a la ciudadanía, colusión, engaño, robo, asesinatos, desamparo, etcétera… Motivos nunca faltarían que levantar en contra de ellos…

Sin embargo esto además de sonar extremista en parte lo es, pero, si no esto, ¿qué entonces?…

La clase política se sigue manteniendo en su trinchera amparada por la clase ignorante que los avala con un voto… ¿Qué otra solución se podría esperar?… ¿El diálogo civico-político?… No… A ellos sólo les interesa el poder, la influencia y el control para mantener el stablishment sin que nada cambie, porque la calaña de su humanidad no les da para más que eso…

06 de julio

No veo la ligazón entre lo dicho por el señor Grey con el resto del artículo porque lo que plantea el señor Grey finalmente se contrapone a promover una cultura de derechos humanos.

El señor Grey está en un error garrafal, por ejemplo, Luther King logró más con la resistencia pacífica, de lo que habría logrado un grupo armado. La violencia y la coacción jamás han sido vías para la libertad que es la base para levantar derechos, porque no implantan la idea de tales derechos.

La violencia y la coacción son funcionales al poder prepotente de los Estados y gobiernos, que tienden a ser adictos a conductas liberticidas, incluso cuando dicen luchar o promover libertad o igualdad.

¿Acaso se defienden y promueven los derechos humanos, llevando a cabo una especie de juicio sumario –con golpiza colectiva incluida- ante la mera sospecha de unos, con respecto a la condición de policía de otro en medio de una manifestación, como vimos días atrás?

La violencia callejera no asienta una cultura de derechos humanos sino que la degrada, la desvirtúa.

Contrario a lo que dice uno de los comentaristas, la libertad no se logra con más coacción y violencia. Las acciones jacobinas y bolcheviques contra el propio pueblo lo han demostrado.

Finalmente, la coacción y la violencia, en su supuesta búsqueda por más libertad e igualdad, termina por dar paso a una nueva casta de déspotas opresores. La revolución violenta sólo implica el reemplazo de una clase opresora, por otra. Y como sabemos, ese proceso se comporta como el dios Saturno, y termina devorando a sus propios hijos.

¿Quiénes serían los jueces? ¿Acaso la masa enardecida que no duda en agredir al propio pueblo en las calles?

07 de julio

Me parece Jorge Andrés que cada vez que ha habido un pueblo oprimido o esclavizado, sometido a un gobierno extranjero o que no cuenta con la aprobación del pueblo, siempre se ha llegado al punto en el que sucede violencia, particularmente ejercida por el opresor en primer lugar.

Por cierto no de forma exclusiva todos los pueblos sometidos se han liberado de sus opresores con revoluciones y más violencia, sin embargo, sin llegar muy lejos, rechazamos el dominio español en tiempos de la colonia con violencia. Lo mismo hizo EE.UU. respecto de Gran Bretaña, ya que en ninguno de los dos casos ellos quisieron retirarse de sus colonias pacíficamente.

En nuestro actual caso, no creo que sea necesaria la violencia, pero, se hacen imprescindibles medidas de presión, aunque no haya acuerdo primario acerca de cuáles debieran ser esas medidas.

Los pingüinos lograron ser escuchados y en parte ser atendidas sus demandas sólo porque presionaron lo suficiente. Lo mismo pasó con el movimiento universitario, restando atender al movimiento social.

Si bien es cierto que siempre los gobiernos están atendiendo parte de las necesidades de la población queda una gran parte de ellos que no son atendidos y en este caso, a mi parecer, son tres:

lo concerniente a nuestra democracia, porque lo que tenemos es una especie de dictadura; lo relativo a nuestro sistema económico, en el que el pueblo sufre usura y falta de organización para ser dueño de la mayoría de los recursos nacionales con el paso del tiempo y, finalmente, lo relativo a nuestro sistema de desarrollo que privilegia la concentración de obras estatales en la Región Metropolitana,

porque los proyectos que allí se desarrollan son de un valor muy cuantioso y es obvio que existe manipulación en quienes se adjudican esos proyectos, pero, a pesar de el desarrollo de los mismos, los problemas siguen allí y se hacen necesarios cada vez más proyectos de forma interminable, de forma que el desarrollo urbano nacional que se lleva a cabo no es de forma proporcionalmente distribuida en todo el país, ya que hay actores poderosos que presionan para que esto sea así.

El punto en cuestión no es si es necesario o no la violencia para que se produzcan los cambios que se debieran conversar, si no cuáles debieran ser las medidas de presión que requiere la ciudadanía para mejorar la democracia, el sistema económico y el de desarrollo territorial.

En la medida que no existan los espacios necesarios para que se desarrollen lo diálogos que se requieren, no faltará un sector que ha llegado al límite de su capacidad de espera por ese diálogo y presionará con medidas impopulares y muchas de ellas pueden conllevar violencia, tal como ya lo hemos visto en las protestas.

Si te fijas, aún a pesar de todas las protestas realizadas y de todas las declaraciones ciudadanas en la red, el gobierno y el parlamento no resuelve los tres temas que te he citado, habiendo atendido principalmente apenas a los estudiantes y a quienes han protestado por un sueldo fiscal insuficiente, pero, el resto de las demandas sigue allí pendientes y acumulando energía tal como lo hace un volcán o la presión entre dos placas tectónicas…

Se entiende que los gobiernos lo perciben y para mitigar los efectos del descontento subsidian esto o aquello, pero, la realidad que presiona al pueblo económicamente en su lado más sensible, sigue latente y mayormente es la poca incidencia que tiene su voz en las políticas nacionales y la usura que pagan por sus créditos…

Esto último es en extremo importante, porque aún habiendo bajado las tasas de interés el Banco Central en el período de la depresión económica del Gobierno anterior, los bancos tuvieron las mayores utilidades de su historia en ese año y el único sector realmente favorecido con una baja en las tasas de interés en créditos hipotecarios fue el sector construcción que construye 1.000 hectáreas por año en la Región Metropolitana…

Es decir, se protege lo sensible que le importa a quienes tienen el poder, pero, la ciudadanía bajo cierto punto de vista vive una condición de desamparo y esclavitud.

No prefiero la violencia al diálogo, pero, tus comentarios, amigo, no construyen si acaso son meramente observativos y no propositivos, ya que el tema requiere soluciones…

07 de julio

Estimado, efectivamente, el regicidio es un derecho de todo pueblo, nadie lo ha negado. Pero tal como dice usted, eso ocurre cuando se llega a un punto donde ninguna clase de vía pacífica, o forma de resistencia, o de presión como usted alude indefinidamente, se puede llevar a cabo. Pero lamento decirle que no es el caso chileno como muchos sueñan o imaginan, Chile no es una dictadura como Corea del Norte, aunque es una democracia –o plutocracia, un crony capitalismo- muy deficiente.

Mi crítica es clara hacia la idea de que la violencia logra cambios positivos. “Formas de presión” pueden existir de distinta forma. Sólo que para los faltos de imaginación sólo existe la idea de violencia, que más encima mal entendida la traducen como destrucción, el bandidaje, el saqueo y la barbarie.

Por ejemplo, aún no me explico porque la gente sigue votando a la Alianza y la Concertación y otros partidos, cuyos representantes –incluso aunque se digan del pueblo- no lo representan.

El voto nulo podría ser una fuerte forma de presión, como si por ejemplo, las personas decidieran no comprar en ciertas empresas o acceder a tales servicios. Pero, ahí tenemos a la gente votando a los mismos de siempre.

Por otro lado, me parece que los grupos que ejercen coacción y destrucción durante las marchas de estudiantes o de cualquier tipo, ni siquiera están interesados por dialogar, ni siquiera les interesa lo que se discute. Hasta Lenin sabía distinguir ese tipo de lumpen.

Finalmente, me parece que decir que mis comentarios no son propositivos es apresurado, lo invito a leer propuestas concretas, como el sorteo de cargos en el Congreso, donde se invita a los verdaderos demócratas a jugársela y demostrar su espíritu democrático en concreto. Lo invito a usted también.

Saludos y paz

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