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La marihuana es inconsciente

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Si se llegase a legalizar la marihuana (en su producción y/o comercialización), ¿los consumidores insatisfechos recurrirían al SERNAC?

En estos días el tema de la marihuana ha estado en la palestra, y las múltiples posiciones y asociaciones que su nombre y mito conlleva tampoco se han quedado atrás en la discusión.

Creo que desde un punto psicoanalítico es posible preguntarse por el tono de ciertas objeciones que se realizan y postulan en el debate público sobre la existencia y consumo de la planta misma. Añado además, que según mi vago conocimiento, muy pocas veces en la historia de la humanidad una planta haya traído consigo tantos y tan acalorados comentarios y críticas de los diversos sectores de la sociedad. Quizás el té y el tabaco puedan hacer una competencia aceptable, mas ninguno de estos ha adquirido el apelativo directo de “droga”.

Sobre el tabaco, es por todos sabido el daño físico y psicológico asociado a su consumo y adicción, pero al parecer esta planta se salva de la horca popular precisamente porque luego de años de elaboración del discurso, llegamos a que no es su existencia misma la nociva, sino la de sus “componentes”, a saber, nicotina y alquitrán. Es también un hecho conocido, la apropiación psicologizante de los términos psicoanalíticos en el uso coloquial de sus definiciones, ya que no hay mejor manera de desligar la responsabilidad del propio decir y actuar que achacar la misma a algún “ello/instinto” que nos domina y regula. Ya hemos oído decir como justificación de hechos de violencia como el vilipendiado “es algo que tengo inconsciente” pareciera acarrear de facto la posición y responsabilidad subjetiva ante los hechos realizados.

En este punto hago la primera y fundamental pregunta de esta reflexión, ¿puede hacerse un desplazamiento análogo de los temores imputados a la marihuana como objeto, a los temores (y deseos) propios del sujeto que la consume?

Me explico: tomando los comentarios escuchados en diversos medios de comunicación, así como las conversaciones diarias de la vida cotidiana, extraigo un punto en común y condensador de dichos mensajes: la marihuana es inconsciente.

En términos lacanianos, la cannabis vendría a poner en juego aquello “ex-timo”, representando así lo más propio de nosotros, pero de lo cual nada queremos saber. Esto iría en un carril contrario de la máscara yoica que nos formamos de modo imaginario sobre lo que decimos y creemos ser,incluido en ello los velos del decoro y buenas costumbres.

Digo que la marihuana es inconsciente en su doble vertiente lingüística, pues en primer lugar, y hasta que se pruebe lo contrario, entiendo que las plantas no tienen conciencia de sí, y creo que con menor razón tienen la conciencia pervertida para gozar con el mal en un prójimo. Tampoco he visto nunca una planta atacar o insultar de manera deliberada y grosera a una persona. Creo en suma, que la planta no es responsable de deliberar en los actos humanos.

Por otro lado, gran parte de las críticas recogidas apuntan sus dardos a los temores asociados a lo que el consumo podría conllevar a nivel personal, ya sea “que relaja, que disminuye los reflejos, que genera explosiones de risa sin sentido”, o que incluso “nos hace más agresivos, que abre la puerta para otra clase de consumos”. Inclusive que se critica la nominación de “droga social”, descartando de pleno las diversas facetas en que la sustancia/objeto droga viene a instalarse en el sujeto, ya sea como mediador/facilitador de un lazo hacia el otro, o interdictor del mismo vía un goce autoreferente, entre muchas otras más.

Considerando entonces que en lo inconsciente no existe la negación, ¿serán estos temores, y consecuente prohibición, la expresión invertida de íntimos deseos latentes?, pues ¿acaso no nos advierten estos temores del reconocimiento implícito que en el fondo haya algo en nosotros que no marcha según los ideales de una moralidad pretendida universal?. “La risa abunda en la boca de los tontos”, versa el dicho popular. Y ya que la inteligencia como la educación son bienes de consumo, conviene mantenerse astuto y productivo.

Pues, ¿no son acaso los temores y las prohibiciones marcas que nos indican el carril de nuestro deseo?

En resumen, creo que las actuales nociones y/o políticas de Estado no favorecen el conocimiento y uso racional de la libertad y responsabilidad subjetiva de las acciones personales, ante la noción presupuesta que es mejor “prevenirnos de nosotros mismos”. Una visión alternativa implicaría un enfoque de reducción de daños, que no cierra los ojos ante la multiplicidad del actuar humano, muchas veces contrario a su propia sanidad, pero igualmente legítimo.

Además, creo que este debate también nos refleja las aporías del discurso capitalista en tanto instaurador de una pretendida sociedad de consumo, en donde cierto consumo es permitido y otro, por las ideas circundantes al mismo, es vetado. Si se llegase a legalizar la marihuana (en su producción y/o comercialización), ¿los consumidores insatisfechos recurrirían al SERNAC?

¿Será quizás la prohibición del objeto-droga una advertencia a que es parte de nuestra naturaleza volvernos consumidores empedernidos, cuyo deseo no busca llegar a otros sino autosatisfacerse en un circuito cerrado autoerótico? Después de todo, es más fácil relacionarse con una mascota virtual que con un semejante.

La experiencia estadounidense en los años 30 respecto al alcohol (y sus nefastas consecuencias socio-políticas) marcó a fuego una máxima psíquica: lo prohibido es deseado. Luego, queda para cada quién apropiarse de las vicisitudes de su deseo, por cierto, nunca general u homologable. Una lógica del no-todo.

 

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18 de mayo

Vivimos en una sociedad capitalista, asi que la pregunta que esta en el ambiente es ¿cual es la necesidad de consumir marihuana? Porque si es por un asunto de drogarse, hay drogas legales, como el tabaco y el alcohol. ¿La necesidad es “porque quiero fumar marihuana”? Vaya, que manera de ser parte de una sociedad consumista e individualista en que “mi deseo” es mas importante que nada.

“Si se llegase a legalizar la marihuana (en su producción y/o comercialización), ¿los consumidores insatisfechos recurrirían al SERNAC?.” Pues si, la marihuana seria un producto igual que un celular o un televisor. Pero la cuestion es: y si se llegase a legalizar ¿se haria sin considerar las consecuencias? Porque supongamos que se acepta legalizar en los terminos que aspiran quienes asi lo quieren, o sea, autocultivo y despenalizacion. ¿Y luego que? ¿se permitira el autocultivo en los departamentos, donde hay niños, se permitira fumar en todo momento y en todo lugar, se permitira que una persona tenga 30 plantas para su consumo personal?

No es que “la prohibición del objeto-droga una advertencia a que es parte de nuestra naturaleza volvernos consumidores empedernidos”, sino que la situacion es la siguiente: TENEMOS PROBLEMAS CON LAS DROGAS. Tenemos a medicos que se drogan, tenemos a taxistas que se drogan, tenemos a profesores que se drogan, a compañeros de trabajo que se drogan, a escolares que se drogan… Y cuando ellos no son capaces de controlar su adiccion a pastillas, silicona para autos, alcohol etc, las consecuencias las pasamos todos, ellos mismos, sus familias y los que no tenemos nada que ver: la gente que es asesinada por alguien que se droga, la gente que es atropellada por un drogadicto, la gente que se ve perjudicada por un drogadicto.

Cuando salen los “yo tengo un consumo responsable” lo que pasa es que ellos hablan por ellos, como individuo. ¿Pueden hablar por todos los consumidores? No.

Y ahi es donde hay que apuntar: tenemos los que son responsables, tenemos los que no. ¿Que hacemos con los que no lo son, como sancionaremos a quienes cometen delitos mientras estan drogados? ¿Que hacemos con aquellos que sin deber fumar marihuana lo hacen y luego tienen problemas a su salud? Y claro ¿que hacemos con los que quieren dejar de fumar marihuana?

Y en esto no se trata de ir en plan moralista. Tenemos a gente que bebe alcohol responsablemente, tenemos a los que borrachos matan personas. Tenemos a los que fuman sus porros en casa los fines de semana y tenemos a los que roban y matan a personas para comprar marihuana ¿Por que tenemos, como sociedad, que ser tan ilusos para legislar solo en base a los primeros, cuando sabemos que existen los segundos? ¿Por que tenemos todos como sociedad que cargar con las consecuencias de las drogas, cuando solo una parte de ella es la que consume? ¿Por que tenemos que ser los no consumidores los que asumamos los mayores costos de los que son adictos a las drogas? Hay que legislar para dos e incluso para los tres: los que van a consumir responsablemente, los que seran irresponsables y los que no consumen. Y que los primeros y los terceros puedan convivir sin que ls segundos les hagan la vida de cuadritos. Y tenemos que cargar las consecuencias a los consumidores de las drogas, porque no es justo que los no consumidores sean los que siempre lo hagan. Si no hubiera gente que se droga, no habria narcotrafico.

El problema de la droga no es moral, es una realidad. Y esa realidad no hay que buscarla en la lucha moralista contra el alcohol de los años 30, sino en antes, en lo que paso con el opio. El lado bueno es que el opio es usado como analgésico, sedante y anestésico y además para tratar el cólera; el lado negativo fue que Gran Bretaña lo uso contra China, traficandolo a ese pais para destruir a los chinos y casi lo logra. De hecho, el debate sobre el opio fue tan grande como el debate sobre la marihuana, algo que queda claro con la frase “la religión es el opio del pueblo”.

¿Legalizar por las puras, porque hay gente que le gusta la marihuana y ven como un derecho que eso se despenalice? No. Si se despenaliza, no puede ser chipe libre y habra que restringir, y si eso es un problema pues que pena, pero los que quieren fumar un porro no pueden molestar con su vicio a los que no, como bien han entendido los fumadores de tabaco. No podra ser en todo momento, en todo lugar y todos los que quieran, porque resulta que la libertad de unos no puede afectar la libertad de los demas. De hecho, habria que aprovechar para revisar nuestra legislacion sobre drogas y ser mas directos en el tema de educacion para que esta despenalizacion sea realmente algo positivo y no una de esas tonterias que se les ocurre a consumistas sin criterio.

Joaquín Carrasco

19 de mayo

Si algo nos enseña el psicoanálisis sobre el consumo es que lo adictivo no tiene que ver solamente con el objeto (en este caso la droga) sino también con el sujeto y la relación que tiene con su goce. De ahí la importancia que tiene lo que mencionas, la responsabilidad subjetiva.

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