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Imaginar un mejor sistema para elegir a los representantes del pueblo

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es un abuso de lenguaje decir que las elecciones permiten una democracia real, pues por definición, el poder debería ser ejercido por el pueblo, el “demos”. Este error conceptual parece perpetuarse en casi todas las “democracias”, desde la revolución francesa hasta nuestro siglo XXI.

Los sistemas electorales modernos, utilizados en casi todo el mundo para designar representantes para ejercer el poder ejecutivo y legislativo en nombre del pueblo, permiten a cada ciudadano designar a quien considera como el mejor para un cargo definido, dentro de los candidatos disponibles. Pero cada vez más, mucha gente se siente insatisfecha y no representada por el resultado de estas elecciones, aún cuando procedimientos bastante democráticos han sido respetados.

Ahora que el gobierno chileno y la opinión pública hablan de una nueva Constitución, es importante reflexionar profundamente sobre el mejor sistema posible para delegar el poder del pueblo en nuestra democracia. La elección por los ciudadanos es seguramente un notable método para designar el mejor entre los candidatos, pero no deja de ser un sistema aristocrático, en el sentido etimológico de la palabra. En griego, “aristos” significa el mejor y “aristocracia” el poder a los mejores. La elección popular es seguramente un mejor sistema para seleccionar los gobernantes que la fuerza y la violencia, como se hacía en las aristocracias de la edad media. Para la reflexión podemos indicar que es un abuso de lenguaje decir que las elecciones permiten una democracia real, pues por definición, el poder debería ser ejercido por el pueblo, el “demos”. Este error conceptual parece perpetuarse en casi todas las “democracias”, desde la revolución francesa hasta nuestro siglo XXI.

Las elecciones permiten definir quiénes son los que ejercen el poder a nombre del pueblo, pero claramente no permiten al pueblo ejercer directamente el poder. El ejercicio directo del poder por el pueblo ha sido muy excepcional en la historia de la humanidad: algunas repúblicas griegas antiguas permitían a los ciudadanos (pero no a las mujeres ni a los esclavos) tomar las decisiones en los períodos de paz. Los cantones menos poblados de la Confederación Helvética toman todavía decisiones directamente en asamblea popular (Landsgemeinde).

Conceptualmente, la aristocracia no era un sistema de gobierno necesariamente malo y por eso fue alabada por filósofos de la antigüedad como Platón y Cícero. Pero los seres humanos en el poder tienen tendencia a disfrutar del poder, a apegarse a él, a compartirlo sólo con sus amigos y parientes  y a tratar, naturalmente, de transmitir este poder a sus hijos. Así se han creado a lo largo del tiempo los feudos, la nobleza, los privilegios de “derecho divino”, sin ningún otro sistema de selección que la simple herencia.

La revolución francesa y otras pusieron fin a estos siglos de abusos de poder y declararon instaurar la democracia, devolviendo el poder al pueblo. Pero después de más de dos siglos de usar y abusar en todo el mundo de la palabra democracia para definir los regímenes políticos, no se ha encontrado, para permitir al pueblo ejercer el poder que se le reconoce, otra manera fuera de las elecciones que en realidad sólo permiten delegar en unos pocos el uso del poder. Y los ciudadanos elegidos para ejercer el poder por delegación del pueblo, tienen también tendencia a apegarse al poder y a considerarse y transformarse en “primus inter pares”, en personas con derechos y privilegios superiores a los del pueblo que los ha elegido.

Este fenómeno de acumulación de poder en unos pocos se ha exacerbado dramáticamente en los últimos años con el sistema de libre mercado sin límites, llamado neoliberalismo, que ha logrado, gracias al progreso de los medios de transporte y de las nuevas tecnologías de información y comunicación, transformar todos los países y el mundo entero en un enorme libre mercado, casi universal. Para muchos analistas, las democracias del siglo XXI se están transformando ahora en verdaderas plutocracias (poder ejercido por el dinero). Efectivamente, los más ricos y los grandes grupos económicos gracias a la publicidad, al marketing y a la propaganda electoral, aparecen muchas veces como los que deciden en realidad del resultado de las elecciones que se pretenden democráticas.

Las elecciones democráticas se han transformado en una verdadera trampa que permite a unos pocos llegar al poder y acumular el poder. Las elecciones han transformado la democracia en aristocracia, donde unos pocos logran tomar el poder en nombre del pueblo.

Se puede observar una creciente insatisfacción respecto del paradigma de las elecciones en las sociedades modernas, tanto en Chile como en el resto del mundo. Insatisfacción que tiene como consecuencia no solamente un creciente abstencionismo en las elecciones, pero genera además una peligrosa desconfianza popular respecto de todo el sistema político y cívico.

¿Por qué el pueblo se siente cada vez menos representando por los representantes elegidos?  La primera respuesta parece relacionarse con el hecho que los electores no conocen personalmente a las personas por las que tienen que votar. La tasa de abstención para elegir un delegado de clase, en el colegio, es notablemente más baja que en las elecciones de alcalde, diputado, senador o Presidente de la República. Los candidatos a estos cargos públicos no pueden ser conocidos personalmente por la mayor parte de sus electores, sino solamente a través de los medios y de la propaganda electoral, que tienen cada vez más relación con la publicidad, el marketing y el dinero.

¿Cómo nombrar entonces a los representantes del pueblo en nuestras Repúblicas modernas y tan populosas? En la Atenas de la antigüedad, con unos 40.000 ciudadanos entre sus 300.000 habitantes, ciertos cargos eran nombrados al azar, por sorteo entre los  ciudadanos mayores de 30 años. Uno de los fundamentos de esta democracia griega era este sorteo, junto con la brevedad de los mandatos y la rotación en los cargos, para evitar la acumulación de poder.

¿Cuál puede ser entonces la propuesta de sistema electoral para nuestra sociedad actual?

Inventar un sistema mixto para la designación de los representantes del pueblo, que mezcla ambos métodos: por un lado la voluntad de cada ciudadano de definir entre las personas que conoce, cuál es la persona que le parece mejor para representarlo, y por otro lado dejar el azar, a través del sorteo, definir cuál es la persona que debería asumir este cargo entre todas las personas preseleccionadas por sus conciudadanos.

Por ejemplo, para la elección de un diputado, un senador o un miembro de una asamblea constituyente, la idea sería definir que cada candidato tenga por lo menos 100 votos o firmas de apoyo de los ciudadanos de la circunscripción que quiere representar. El número de 100 parece un número razonable de personas al que uno puede llegar directamente, sin utilizar intermedios ni medios masivos de publicidad. Luego, entre todos los candidatos que hayan cumplido con este requisito, realizar un sorteo en la circunscripción para seleccionar al azar cuál de ellos es el ciudadano que deberá asumir el cargo en el próximo período.

Se podría considerar como un inconveniente que la nominación no sea secreta como un voto tradicional en la urna, pero esto puede ser más bien una ventaja, porque cada representante del pueblo debería responder directamente a todas las personas que lo hayan nominado y así responsabilizar tanto a los electores como a los elegidos. Un sistema electoral de este tipo tendría varias otras ventajas sobre una elección del sistema tradicional, y en particular:

1- Permite a cada ciudadano nominar una persona que conoce personalmente o por referencia cercana. Es una delegación de poder a un conocido y no un voto ciego de confianza a un desconocido.

2- Desincentiva y reduce drásticamente el impacto del dinero, del marketing y de la propaganda o publicidad electoral en la designación del representante.

3- Es mucho más económico que una elección tradicional, tanto para los candidatos como para el Estado y para todo el país, ya que no necesita todo el aparato electoral actual, ni todo el tiempo necesario para una elección en el sistema tradicional.

4- Evita las luchas de poder, tan típicas de las democracias, donde peleas de egos e intereses personales se disfrazan habitualmente bajo grandes discursos ideológicos.

5- Impide los privilegios, el nepotismo, el amiguismo y la permanencia en el poder.

6- Recuerda a los ciudadanos que todos los hombres son iguales en derechos y que el poder de los cargos emane solamente de la representación del pueblo.

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Comentarios

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10 de junio

Lo de tener que conseguir 100 votos ya habla de cierta discriminación. Lo ideal sería un sorteo para elegir representantes para que voten respecto a iniciativas que se presenten en una asamblea electrónica, en la que muchas personas puedan opinar, y que, nuevamente por sorteo, estas sean agrupadas para que vayan creando criterios comunes e ideas que puedan ir sumando adeptos.
Mantener procesos eleccionarios es un vicio, pues los mas conocidos son elegidos, con lo que se establece una carrera política, lo que es nefasto dado que el individuo se centra en permanecer en ese cargo, lo que desvirtúa su naturaleza.

francoisrichard

15 de septiembre

Arturo,
Releyendo ahora tu comentario, me doy cuenta que es importante diferenciar claramente entre las elecciones de personas, y las votaciones sobre opciones políticas. Mi idea de los 100 “votos” de apoyo era pensando en particular en una eventual Asamblea Constituyente en Chile, y tiene por objetivo asegurarse que los elegidos serán personas capaces. La idea del “Sí, conozco este candidato, y considero que es capaz de cumplir bien este mandato”.

Pero tienes razón, los puristas del sorteo considerán que este debería ser sin condiciones previas, de manera a asegurar que el azar juega completamente su papel aleatorio. Pero estamos de acuerdo en lo principal: “Mantener procesos eleccionarios es un vicio”, y un tremendo error!

10 de junio

Felicitaciones Francois, muy interesante la columna.

Jorge Coloma Andrews

10 de junio

Excelente artículo de Francois. Me gustaría consultarle sobre las desventajas del azar en el proceso de selección pra dirimir las cuestiones de Estado. Primero ¿si la mayoría o el conjunto no es idóneo pra resolver los problemas a tratar? En Grecia había una población acotada; frebte a un universo de millones de habitantes ¿cómo organizas el sistema de azar para respnder a la cuestión a resolver? Bueno, de ser justo, es justo hasta que llegas a definir quienénes participan como candidatos al azar. O, se eliminan los operadores, el nepotismo, los incondicionales que tanto daño le han hecho a la dignidad de la política

francoisrichard

15 de septiembre

Jorge,
Siempre existe el riesgo, en dirimir las cuestiones de Estado, que las personas que deciden no sean idóneas para resolver los problemas a tratar. El principio de la democracia es tomar este riesgo, porque se considera a priori que todas las personas son iguales en derecho. Una de las cuestiones de Estado más delicadas a dirimir es justamente la elección de los dirigentes.

En una democracia verdadera, el pueblo debería tomar las grandes decisiones, no al azar, sino por votación, y los gobernantes deberían solo aplicar las grandes decisiones tomadas. En estas condiciones, hay más ventajas que los gobernantes sean nombrados por sorteo.

Podrás encontrar elementos más sobre este tema en http://www.le-message.org/?lang=es

Didier

11 de junio

Interesante artículo Francois. Algunos sostienen que las bajas tasas de participación en las elecciones en el mundo se deben a la mala calidad de la oferta, yo tiendo a pensar como tú, es el reflejo del agotamiento de un modelo de representación que creó una casta de privilegiados que una vez electos, dejan de representar a sus electores y se representan a si mismos. Creo que hoy, con las nuevas tecnologías, y profundizando en procesos tales como democracia directa y democracia líquida, es posible producir un punto de inflexión en esta nefasta tendencia.

11 de junio

Me cuesta Visualizar su propuesta. a mi juicio hay que avanzar progresivamente en el empoderamiento de ciudadanos, creo inevitable la profecionalización de la politica, me parece que 2 medidas deben ser correctivas para los 2 fenomenos que menciona de concentracion y abuso de poder: 1.- implementación de esquemas de democracia Liquida donde los representantes pierden automáticamente representatividad y la segunda aunque suene Rudo pena capital para los corruptos . Algo que hemos visto poner en practica en China en varias ocasiones en el ultimo tiempo.

sergio

14 de junio

bien francois. por poner este tema y enfocarlo en una perspectiva pràctica. debemos hacerlo ahora. no en 10 años mas. algunos comenzamos esta tarea cuando eramos nietos. ahora somos abuelos.
ahora es cuando.

Marcos Henríquez

16 de junio

Para empezar, se desconoce en este artículo de entrada, que el sistema nacional de elecciones es el binominal, y que tan sólo en la Polonia comunista se ha ocupado un sistema parecido -y aunque parece un asunto obvio, es necesario decirlo, porque claramente el sistema binominal trae consigo una inconformidad con respecto a los votantes. No sale a quien se elige, sino a cual el pacto a previamente tasado. El sistema binominal beneficia a los pactos, no a la representación, y por lo mismo, siempre habrá disconformidad.

Con ese asunto ya conocido, primero volvamos a un sistema de representación proporcional, antes de poder ir a un sistema mixto, si es que se vuelve necesario. Estamos claros que el ideal sería una democracia directa, que sería la única y verdadera democracía, pero ante el tamaño de las sociedades, se hace imposible poder llevar a cabo este tipo de organización, y no podemos saltarnos el correspondiente paso de un sistema de elección proporcional, ya que no tenemos esa experiencia desde el 73, y son muchos años en que la sociedad toda debe de aprender de nuevo sobre como ejercer su derecho a sufragio, para reconocer a su vez cuales serían las medidas de protección para nuestra realidad nacional, y sus problemas locales.

Ante la protección, a todo esto, es todo un tema diferente al sistema de elección. Se debe limitar la reelección, se debe potenciar el control (recordemos que Contraloría no revisa los actos de administración del Congreso, extraño, no?), se debe regular el criterio de conformación de las cámaras (será por territorialidad, o por población, o mixto…), se debe repensar las circunscripciones electorales, herencia de la dictadura y conformados para lograr los mismos resultados en la mayor cantidad de los casos.

Hay mucho por donde revisar sobre la protección, y debe ser revisado a la vez con el sistema de elección, pero sin confundir la la protección, con un sistema de elección especifico.

María Soledad Rivas

22 de junio

Me gusta la idea pero creo que el requisito para participar en el sorteo no es suficiente.
Para la maquinaria partidista sería fácil secuestrar una elección de este tipo, ya que no les costaría nada conseguir esas cien firmas por candidato. Ellos tienen una maquinaría bien aceitada que utilizan elección tras elección comprando votos de las más diversas formas.
Los postulantes deberían tener en su curriculum algo que los avale como dirigente social.

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