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¿Y si compartiéramos el auto?

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Chile se enfrenta a problemas graves en términos de movilidad vial por el excesivo uso existente del vehículo particular. A problemas que antes eran exclusivamente urbanos se les han sumado los de movilidad vial interurbanos. Entre estos destacan: el excesivo uso de vehículos particulares a las mismas horas de salida durante el fin de semana y el pobre desempeño de las compañías de buses interurbanas, en términos de competencia por los precios y la eficiencia del servicio. Esta última realidad se ve comúnmente reflejada en los fines de semana largos, donde en ocasiones nada menos que el 97% de las compañías suben los precios; siendo las alzas en promedio superiores al 50% de los precios normales. Con todo lo anterior, la cosa esta clara, existe poco incentivo a dejar el auto.


Si tomamos el ejemplo de un país OCDE como Francia, para desplazarse de ciudad en ciudad compiten ferozmente múltiples medios de transporte. El clásico auto, el tren, los buses, las aerolíneas “low cost”, la bicicleta para los más aguerridos y una nueva tendencia, el “carpooling”.

La explicación a este fenómeno podría estar relacionada con una falta de competencia en el rubro de los buses interurbanos. No obstante esto, debemos considerar que Chile sufre adicionalmente de la ausencia de otros medios de transporte presentes en otros países.

Este último medio consiste en el uso de plataformas cibernéticas para coordinarse entre conductores y pasajeros con el fin de realizar juntos el trayecto. Esta tendencia podría parecerle irrisoria a muchos chilenos, pero veamos algunas cifras. Si estudiamos los resultados de una importante multinacional del carpooling en Europa de origen francesa, BlaBlaCar, sus cifras son alentadoras. La empresa dispone hoy de diez millones de miembros y más de dos millones de personas viajando al mes compartiendo auto a través de esta plataforma. La aplicación móvil tiene cinco millones de descargas, la compañía está presente en dieciocho países y la tasa de ocupación de vehículos es de tres personas por auto v/s la tasa media en Europa que es de 1,6. Finalmente, la compañía tiene un crecimiento anual del 200% por año, resultados que son interesantes en Europa, considerando que se plantean en un contexto de fuerte competencia entre diferentes medios de transporte. Por lo mismo, cabe que nos preguntemos sobre el potencial de este sistema en un país como Chile, con poca competencia y monopolizado por los buses interurbanos, el auto (en el caso de las personas que los tengan) y una incipiente competencia en vuelos low cost. Las perspectivas son más que alentadoras, ¿lo mejor? Esta tendencia ya está en Chile a través de múltiples emprendimientos.

Entre estas nuevas plataformas, en nuestro país destacan dos tendencias. Algunas de estas iniciativas son a-dedol.cl y carpooling.cl, (si bien algunas poseen también la modalidad de coordinar a pasajeros y conductores desconocidos).

La segunda es liderada por startups que proponen una interfaz general entre aquellas personas que tienen auto y aquellas que no. Permitiendo a conductores y pasajeros elegir sus preferencias de viaje, detallar las condiciones del mismo y poder contactarse de antemano al viaje, emulando a empresas como BlaBlaCar u otras. Entre estas, las dos con más proyección son tripda.cl, rides.cl, compañías que permiten un mínimo de autenticidad de los usuarios a través de Facebook o Twitter. Otras plataformas de interés son viajaconmigo.cl y nosfuimos.cl.

Si bien, el uso del carpooling puede parecer una acción inusual o rara, no lo es en un país donde el tren es casi inexistente, o donde no se regula de forma eficiente la competencia, o las condiciones de seguridad de las compañías de buses interurbanos. En esas condiciones, el uso masivo del carpooling puede constituirse como una herramienta del consumidor para reequilibrar la balanza, ofreciendo una alternativa barata y sustentable. Lo fue en Francia frente a los altos precios de pasajes de trenes y podría serlo en Chile. Los beneficios adicionales del “carpooling” son múltiples: Menor congestión, menor contaminación, ahorros energéticos, monetarios y finalmente, la oportunidad de atreverse a conocer otras personas y realidades en algo tan rutinario y cotidiano como lo es un viaje en auto.

TAGS: Transantiago Transporte Urbano

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Comentarios

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12 de agosto

Los incentivos a dejar el auto van de la mano de reflejar en el usuario el costo que le provoca al resto. En eso, la tarificación vial es lo mas “fácil”, pero políticamente muy dificil.
En efecto, el ideal sería que existieran zonas de estacionamiento GRATUITO en las periferias, conectado con un sistema de transporte público eficiente; y que la tarifa por uso de calles fuera altísima. De esa forma los automovilistas, en vez de pagar, por ejemplo, $1000 por cada 500 metros recorridos, se tomara un bus; pero si el estacionamiento le cuesta caro, no tiene incentivo. Por lo que esa es la combinación ideal.
El carpooling suena bien, mientras no hay delincuencia; apenas se elevan esos índices, la gente no comparte con extraños, pues es un riesgo muy alto. Asimismo hay un efecto tributario y social que hay que dejar pasar, que es el que si eso se convierte en un taxi-no-oficial, se provocan los líos como los de Uber en Europa.
Saludos

13 de agosto

¿Y si dejaramos de seguir expandiendo las ciudades sin control y construyeramos nuevas ciudades? Porque no tendriamos estos problemas si las ciudades no estuvieran sobrepasadas de poblacion y si permitieramos que las ciudades se sigan atiborrando.

Tambien ayudaria contra la congestion y la contaminacion que los buses fueran a gas y que hubiera menos taxis. Ayer en la cuadra de Nueva Providencia con Lyon, hacia las 11 de la mañana, habia 30 taxis. Los conte. 30 taxis esperando el semaforo en verde en una sola cuadra. Y los buses… contaminantes, antipersonas, unas moles horribles para llevar a la gente como carne al matadero ¿Que tal si se les obliga a ser buses mas amigables con el ambiente y las personas, haciendolos a gas y accesibles de verdad?

No podemos seguir pensando en que debemos remodelar las ciudades que tenemos porque las ciudades que tenemos no responden a ningun modelo, son caoticas y las mismas personas contribuyen al caos.

marcela

16 de agosto

Para que funcione el sistema de trasporte público de forma eficiente lo principal es que se disminuya la cantidad de autos particulares, el real problema son los auto particulares

solopol

13 de agosto

El problema del transporte no es sólo de transportes, es urbanístico. Por años se ha hablado del problema del Transantiago pero nunca se ha hablado de urbanismo, de que Santiago es una ciudad extensa, de que las personas recorren grandes trayectos para ir a su trabajo, etc. Por ejemplo nunca se ha pensando en nucleos urbanos que puedan contener o acoger actividades laborales, comerciales, industriales, al alcance de barrios perifericos, no existen “subcentros” que puedan aglomerar o aglutinar la ciudad. Tampoco la densificación ha sido bien llevada a cabo, ha sido excesiva en algunos sectores y demasiado baja en otros, con un perjuicio general para la ciudad. Todo eso hace de Santiago una ciudad caótica, en una ciudad menos extensa y más concentrada, los viajes son más cortos y son suficientemente cortos se pueden hacer a pie, en bicicleta o en un tranvía por ejemplo, porque recorrer unas pocas cuadras en auto es antieconomico y la gente lo evita. Hay muchas cosas que están mal en Santiago pero pretender que el problema es solamente de transporte, ingeneril “técnico”, es una ofensa al sentido común, esa es una de las grandes taras de nuestra sociedad que consiste en ningunear y excluir conocimientos que son, precisamente, ¡técnicos!, en una suerte de cultivada ignorancia que resulta irritante, por mediocre e inepta. Por supuesto que compartir el automovil es una buena idea y una propuesta sensata, mejor que la tarificación vial, pero el problema es urbanistico, es decir, vivimos en una urbe y por tanto el lograr unas concentraciones adecuadas de población, una consistencia, que existan avenidas diagonales que acorten los viajes (ya no se hicieron), que permitan aglutinar la ciudad, areas verdes o espacios publicos que valoricen el suelo y permitan el surgimiento de subcentros comerciales, residenciales, junto a una adecuada política de suelo que impida o desincentive la formación de guettos urbanos, todo eso contribuye a una ciudad mas homogenea, con mejor circulacion y por cierto con mejor transporte. El problema del transporte tiene que ver con desde dónde nos movemos hacia donde, y por consiguiente donde vivimos y donde trabajamos tiene una importancia capital. Por tanto nunca se va a resolver el problema del transporte sin resolver el problema urbano que hay detrás, que en el caso de Santiago no tiene mucho remedio, pero en otras ciudades, sí. Saludos

solopol

13 de agosto

Voy a dar un sólo ejemplo, por años se construyeron líneas del metro (lleva casi 40 años funcionando) y nunca se hizo una línea paralela a la línea 1 que corriera más al sur. Probablemente se pensó en un tema de costos y de poder adquisitivo de los viajeros, o se pensó en trazar las líneas del metro por lugares que ya estuviesen desarrollados, “que la línea tuviese factibilidad económica”. Pero no se pensó que eso precisamente iba a reforzar la segregación espacial y la desigualdad en la concentración de población, quedaron grandes espacios vacíos entre el centro y la periferia. El resultado es que hoy la línea 1 está colapsada porque no tiene alternativas, no hay líneas paralelas a ella que puedan correr, por ej, por avenida Matta, y por tanto es la única linea que recibe ese flujo y está por encima de su capacidad. Y a la vez, al no existir esa linea paralela, no se fomentó un desarrollo de esa zona, lo que hubiese generado un polígono o un núcleo aglutinador de la ciudad. Si uno ve un mapa de las líneas del metro salta a la vista que no hay una alternativa a la línea 1 que conecte el oriente con el poniente. ¿Y por que? Si es obvio. Cualquier persona lo ve. Esa línea más al sur habría acabado desarrollando una zona que habria hecho rentable la explotación a la larga, pero también generando un desarrollo economico para la ciudad como un todo, con un beneficio MATERIAL evidente.

solopol

13 de agosto

Muchos dicen que el mercado es libertad, y que las personas se establecen libremente, y eso es verdad, pero las lineas del metro son fruto de una decision politica, las calles no se establecen libremente sino que las decide la autoridad, y ese tipo de decisiones lo queramos o no repercute y determina el desarrollo de toda una ciudad. Por ejemplo, si no se hicieron diagonales es evidente que el trafico es distinto, es un problema urbanistico, entonces cuando se supone que planificar una ciudad es algo “autoritario” y que atenta contra la libertad del mercado eso es falso, porque siempre al trazar una calle o una plaza, o una linea de metro, se atenta contra esa libertad. El trazado de una ciudad es fundamental y no sólo la tarificacion vial o compartir el automovil solucionan los problemas, el como estan hecha las calles, hacia dónde van, donde hay parques o plazas, inciden en la ciudad, es un tema al que le prestamos demasiada poca atención. Si bien concuerdo con la columna y la comparto plenamente, disiento con algunos comentarios y con la logica que genera, esto no es sólo un asunto “tecnico”, es en realidad un asunto TECNICO, ¡es un tema urbanístico! Por tanto debemos prestarle más atención a la ciudad dónde vivimos y a su espacialidad, pensando así tendremos resuelto más de la mitad del problema.

15 de agosto

Les digo algo…. TODOS ESTÁN EQUIVOCADOS…. éste problema es de SANTIAGO, no de CHILE

jajajajaja Santiagüinos, me hacen tanto reir.

En las regiones somos mejores personas, llevamos a las personas sin necesidad de que hagan dedo, evitamos pasar por el charco de agua, esperar unos minutos para no ir colapsados tampoco es problema y la música siempre acompaña al taco.

Quizás los taxis son mas caros al existir menos competencia y probablemente nos falta valorar mas la idea de la ciclovía, pero no nos complicamos tanto, la vida es para disfrutarla.

Pero en Santiasco (sabían que así llamamos a la capital) tienes que andar neura, las cuadras son gigantes, en todos lados ves potenciales lanzas y nadie para a ser gentil porque si; llevar a alguien equivale a andar necesitado de sexo violento y la música es una forma de elegir la mejor forma de volarte los tímpanos, porque el ruido es horrible.

Me gusta lo que propone el escritor de esta columna, el tipo es proactivo y optimista, también valoro sus comentarios, pero si quieren cambiar algo debe ser la esencia del ser.

Los santiagüiners deben aprender a ser mejores personas, duela a quien le duela, si no fuera por un tema comercial, a nadie le gustaría que llegaran a arruinar la quinta región cuando hay mas de tres días hábiles disponibles, tampoco agrada verlos dando jugo en comunas rurales, preferimos a los argentinos.

En fin….. Si hay que darles beneficios para que cambien, ¿donde está el cambio?

Un abrazo a todos, pero la verdad duele.
(y Santiagüinos o Santiagüiners, esta bien escrito)

solopol

15 de agosto

Patrick: Los santiaguinos somos una mierda, pero no fue siempre así, he vivido en Santiago practicamente toda mi vida y esto comenzó a ponerse mal con los edificios en altura, a partir de ahí la gente se puso cada vez más agresiva. Es un sentimiento que te contagia, te arrastra a su dinámica, cuando quieres hacerte oír no te toman en cuenta, por tanto tienes que gritar. La única solución que veo es trasladar la capital a otra ciudad, sería un favor para el país y para Santiago, para los habitantes de esta ciudad también. Saludos

16 de agosto

Créeme Gio que eres una excepción a la regla, pero ese es el problema, cada vez son menos!!!

Determinismo recíproco no mas!
O como decían, cosechas lo que siembras

Un abrazo

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