img-389668

Es valorable que el ex Presidente Lagos haya incorporado nuevas ideas a su documento de los siete desafíos. Las originales no eran convincentes. Las ideas que ahora incorpora son demandas de larga data de chilenas y chilenos y gran parte de ellas estuvieron en los programas de gobierno de la Concertación, lamentablemente incumplidas. Además, fueron reivindicadas por el programa de Jorge Arrate y parcialmente por Enriquez-Ominami, y están plenamente vigentes.  

Las promesas incumplidas, la brecha entre el decir y hacer,  tuvieron un alto costo para el candidato Frei y ahora han colocado a la Concertación en situación muy difícil. La crítica y revisión del pasado tiene que ver con el futuro e insistir en ello no es majadería. Porque lo que no se hizo en veinte años permitió un fortalecimiento inédito de los grupos económicos (crecimiento sin distribución) y los convirtió en poder fáctico y, además, fuente de corrupción para las campañas políticas. 
 
Ello dio fuerza al pensamiento de derecha gracias a medios de comunicación, escuelas y universidades controladas por el gran empresariado. En consecuencia, las propuestas de distribución ahora son mucho más difíciles de implementar que antes. Es la razón por la cual reitero a Lagos que la distribución debió haber estado en el centro de un gobierno denominado de centro-izquierda y no sólo ahora, a partir de los US$ 20.000 per-cápita. 
 
Lagos argumenta con insistencia que no existía mayoría parlamentaria para materializar muchas ofertas de campaña en los veinte años de Concertación, supongo ello incluye la equidad. Discrepo de ello. Para muchas iniciativas bastaba la mayoría simple, para otras no se requería del Parlamento. Destaco algunos ejemplos:
 
- Que el Banco del Estado apoye con tasas de interés razonables a los pequeños empresarios es simple decisión de su Comité Directivo o del Ministro de Hacienda.
 
- Que los supermercados encierren a sus trabajadores por las noches y que los empaquetadores paguen por trabajar es materia de control del Ministerio del Trabajo. 
 
- Aplicar la ley antiterrorista al pueblo mapuche es responsabilidad del Ministerio del Interior. 
 
- Respetar la institucionalidad  medioambiental, no presionar desde la Moneda a los seremis  para apoyar proyectos sucios y rechazar el lobby empresarial,  es asunto de la presidencia.
 
Cerrar las refinerías de ENAMI o CODELCO para que los niños de Puchuncaví no se enfermen o mueran por la contaminación es decisión del gobierno. El crecimiento no puede ser un valor superior a la vida de los niños.
 
Por último, un gobierno comprometido con el pueblo, y con voluntad transformadora, puede apoyarse en la sociedad civil para hacer aprobar leyes de entera justicia. Por ejemplo, transformar el sistema de educación inservible fue enteramente posible en el 2006 cuando los pinguinos movilizaron a toda la ciudadanía, y pusieron en jaque a los conservadores. En ese momento estaban todas las condiciones para una reforma a la ley; pero, el gobierno Bachelet optó por el gatopardismo, eludiendo el apoyo juvenil. 
 
Sin duda lo más importante es que ahora el ex Presidente Lagos acepta la idea de Asamblea Constituyente y Nueva Constitución. Esto es fundamental, y condición de todo lo demás.  Porque la actual Constitución no es democrática ni en su contenido ni en la forma que fue sancionada. Y Lagos se equivocó al llevar a cabo algunos cambios a la Constitución de Pinochet, y sin consultar a la ciudadanía. 
 
Los ciudadanos anhelan un sistema político que les permita participar de forma plena. Pero, insisto, también es preciso un orden económico que constitucionalmente le permita al Estado intervenir en los mercados y democratizar la vida económica. En particular, hay que terminar con “la neutralidad” de la política económica que impide discriminar a favor de los débiles y dificulta favorecer las regiones extremas. No hay que olvidar que el modelo económico es el fundamento de las desigualdades existentes en nuestro país.  
 
Finalmente, existe un tema muy fundamental que no se ha destacado, ni antes ni ahora en los documentos de Lagos: la política internacional, en particular lo vecinal. El principal error de la política internacional de los gobiernos de la Concertación ha sido su énfasis económico y la prioridad otorgada a las relaciones con el mundo industrializado, especialmente con EE.UU:. Así las cosas, ha quedado aislado en la región. Y se nota. Los desafíos que Perú y Bolivia nos han colocado y el distanciamiento argentino mucho tiene que ver con nuestros propios errores.  Hemos pecado de soberbia y ahora lo estamos pagando. Apretados y cuestionados por nuestros vecinos la política interna se hace difícil.
 
En suma, las nuevas ideas que incorpora el ex Presidente a la discusión retoman demandas sentidas por los desencantados de la Concertación y por una juventud desafecta de la política. Ello es positivo. Sin embargo, es muy difícil que la ciudadanía entregue nuevamente el liderazgo de la transformación de Chile a quienes no cumplieron su tarea. Por tanto, el fracaso de nuestra generación debe abrir paso a un nuevo proyecto político de cambios, con otra dirigencia capaz de cerrar el vacío entre el decir y el hacer. 
————– 

Foto: Luis Esteban Licencia CC