Puro Chile: ¿Pura Energía o pura Amnesia? (Sobre luces artificiales)

Uno.

Me entero, a través del elquintopoder.cl que, luego del primer día de espectáculo lumínico bicentenario en La Moneda, hubo una estampida que bien pudo pasar a mayores. El día martes, cuando fui yo, no pasó nada de eso, y el acto quedó desnudo en su ramplonería, amnésico e indiferente del edificio que honraba. ¿Es posible que se haga un acto conmemorativo sobre nuestra patria sin que se reflexione sobre nuestra desigualdad, nuestros pueblos originarios, nuestra historia democrática y nuestros desaparecidos? ¿Tiene algún sentido utilizar nuestro Palacio de Gobierno como telón de fondo para las luces si no se va a hacer una sola mención a su bombardeo, a su resistencia, a su significado republicano? ¿Es una apuesta ideológica perniciosa repetir cinco o seis veces, antes y después de las luces, que lo importante es “mirar al futuro” y que “trabajando en forma dura y honesta” haremos un mejor Chile? ¿Por qué “trabajando” y no “reuniéndose”, “enjuiciando” o “educándose”? ¿Qué hacía que el contenido del espectáculo fuera bicentenario? ¿Qué hubiera impedido hacerlo en otro mes cualquiera? ¿Es representativo de Pablo Neruda, senador comunista, perseguido en su momento por el Estado Chileno, hacerlo hablar acerca de cómo quedó su casa después de un terremoto, lamentándose por los trastos rotos? ¿Le hace justicia a Violeta Parra, muerta en una sociedad que en su momento la ignoró, representarla con uno de los pocos versos apolíticos de sus canciones, sampleados con sintetizadores? ¿El mar de Chile es una ballena que avanza o la depredación de las costas? ¿Isla de Pascua es un pueblo en plena crisis con el Estado chileno o un Moai coquetón? ¿El progreso de Chile es un ferrocarril o la Universidad de Chile? Ese día, en el centro de Santiago, sentí que me robaban la luz.

Dos.

Ciertamente, no se habla de estas cuestiones en el diario ni en la televisión. Nada se saca con poner de relieve que el mismo Ministro del Interior que alegaba por la presencia de la Iglesia en asuntos de Estado, hoy ruega por su asistencia como mediadora en el conflicto mapuche. Ni con avisar que los mismos que añoraban la privatización de Codelco se han colgado de sus técnicos y operarios para que, en su calidad de funcionarios de una empresa del Estado, se dediquen día y noche al rescate de los mineros enterrados. El noticiario seguirá siendo ese espacio en el que uno se entera que la ministra tanto anduvo en bicicleta, y que don Sebastián se vistió de tal cosa. Nada dijo Pérez, nada dijo Pinto, y desde luego nada dijo Ezatti, quien la tendría más fácil si negociara con los espíritus malignos de un exorcismo, porque por lo menos tendrían una posición más clara que la del gobierno. Para eso, tampoco hay luz.

Tres

Cada tanto, se descubre que los ricos también tienen sus lunares. No es que la investigación periodística alcance como para enfrentar a los dueños de los bancos, Isapres o AFPs. No es que alguien se ilumine y le dé por buscar la droga en ciertos locales nocturnos en Providencia en vez de entrar detracito de Investigaciones a una población. Lo que ocurre es que existen ricos que se cuelgan del tendido eléctrico para no pagar. Aprendí a leer hace algo más de dos décadas, y sin llevar la cuenta, recuerdo siete u ocho oportunidades anteriores en que se ha repetido la misma escena de estupor ciudadano y carabineros que entran a las casas con las precauciones del novio en su primera cita, para escuchar del circunspecto dueño que “no se le había ocurrido” que no era normal que la cuenta de la luz le saliera dos lucas. Los ricos también nos roban la luz, qué duda cabe. Otra cosa es que la televisión nos muestre que el delito es aquella cosa que ocurre en los pasajes angostos que vinculan casas bajas y pareadas.

Cuatro.

A propósito de Punta Choros: primero apagan la luz de las protestas, luego apagan la luz de los responsables de la autorización, y finalmente el presidente hace un arreglo con un privado, lejos de la luz.

Cinco.

¿Existe algo más grosero que la luz de reflector televisivo que se ha puesto día y noche sobre los mineros enterrados, sus familias y los aparecidos que van a dejar chucherías a la mina?

Seis.

Cada uno podría sumar una escena en la que la luz falta o sobra, en que la roban o la corrompen. Basta con mirar y postear.

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Foto: www.puraenergiapurochile.cl
 

Patricio Hidalgo